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El venezolano es de buen comer; en ocasiones, consume alimentos en grandes cantidades, abusa del azúcar, las harinas y hasta del alcohol. Sin embargo, existe otro tipo de comensales, generalmente mujeres, que sin el debido control médico, suelen adoptar regímenes alimenticios que no les brindan los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del organismo En ambos casos, las causas y consecuencias del problema tienen una sola raíz: la falta de una cultura alimenticia; por ello, es necesario educar sobre la importancia de tener una alimentación balanceada.
Según estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) está científicamente comprobado que consumir alimentos sanos, tales como frutas y verduras, realizar actividad física y evitar fumar, prolonga las expectativas de vida y mejora la calidad de nuestra existencia.
Además, existen enfermedades crónicas que pueden ser prevenidas con las medidas de control mencionadas, entre ellas la anemia, diabetes, obesidad, hipertensión arterial, incremento del colesterol sérico y de la glicemia, así como la disminución de un 80% de las muertes prematuras por Cardiopatía y Accidentes Cerebro Vasculares (ACV).
La nutrición es fundamental para el desarrollo integral del ser humano, de sus capacidades físicas e intelectuales; por ello, ha sido considerada como una prioridad por la OMS, que ha creado la 'Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud', para prevenir y controlar las enfermedades crónicas.
La estrategia se basa en la ingesta de una dieta diaria completa, conjuntamente con las intervenciones de salud pública eficaces. En ese sentido, las recomendaciones son: apoyar la lactancia materna, aumentar el consumo de frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos, realizar mayor cantidad de actividad física a lo largo de toda la vida, fomentar el consumo de pescado y carnes magras, reducir la ingesta de azúcares y sal, dejar de consumir grasas saturadas y evitar el tabaquismo.
APRENDER A COMER... El organismo necesita nutrientes que le brinden energía para realizar los procesos orgánicos y satisfacer los requerimientos originados por las actividades físicas y el crecimiento. De esta manera, las características individuales y condiciones biológicas de cada persona (el peso, tamaño, sexo y edad) incidirán directamente en los componentes de su alimentación.
Una buena alimentación debe distribuirse a lo largo del día en cinco (5) comidas: desayuno, almuerzo, dos meriendas y cena. En cada una de éstas es necesario jerarquizar los alimentos por su calidad, no por su cantidad. Dicho balance se realiza combinando las proteínas, carbohidratos (muchas frutas o verduras) y pocas grasas.
La dieta diaria debe ser completa, debe contener todo tipo de alimentos, pues nos proporcionan los minerales, vitaminas y antioxidantes necesarios. Además, es importante consumir abundante agua, no menos de ocho (8) vasos diarios.
Las carnes blancas (pollos, pescados, conejos, mariscos y langostas), las carnes rojas (vaca y chivo), el huevo y los lácteos, otorgan las proteínas, el hierro y los aminoácidos esenciales que el organismo no puede producir por sí mismo y que son indispensables para formar tejidos nuevos en el cuerpo.
Otros nutrientes necesarios son los carbohidratos o azúcares (el arroz, los cereales -trigo, avena, cebada-, las pastas, las papas, las batatas, las legumbres, las semillas, las frutas y hortalizas), estos alimentos proporcionan la energía necesaria. Sin embargo, el azúcar refinado es prescindible luego de los primeros años de vida y el consumo de edulcorantes es una opción válida como sustituto para evitar las enfermedades que genera su consumo descontrolado.
También es importante el consumo de fibras (contenidas en las frutas y cereales) pues ayudan a movilizar los intestinos, regulando la ida al baño y evitando que el organismo absorba el exceso de grasas.
Las grasas son el tercer grupo de nutrientes indispensable; aunque es conveniente disminuir al mínimo posible su consumo, este debe estar siempre presente en la dieta diaria, pues si falta puede llegar a originar resequedad en la piel o alteraciones en el crecimiento.
Por último, es fundamental realizar ejercicio, ya que favorece la circulación, impulsando la actividad cardíaca, previene la aparición de várices, aporta firmeza a los músculos y una buena elasticidad a los tendones REGRESAR |
| Fecha publicada: 19/06/2008 Fuente: TalCual Tema: comida
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