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| Comparar el optimismo exultante con que el chavismo acostumbraba involucrarse en pasadas campañas electorales para arrollar y sacar de juego a partidos y candidatos de la oposición, con el desanimo que cunde en las filas revolucionarias a escasos 5 meses de una campaña electoral que podría significarle la pérdida de las dos terceras partes de las gobernaciones y alcaldías que acumuló después del referendo revocatorio del 2004, es referirse también al auge y caída de un movimiento político que emergió con la vocación de copar las tres primeras décadas del siglo XXI, y ahora solo aspira, con suerte, a concluir el calendario presidencial que se agotara en el 2013. REGRESAR |
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