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El crítico de arte no sólo cuestiona la obra, sino la realidad a la que pertenece el hecho creativo. Por esa razón, Bélgica Rodríguez no puede ser ajena al rumbo que toma el país en materia cultural. Su sensibilidad la lleva a valorar ciertos esfuerzos que considera aciertos expositivos, pero también a entristecerse por la autonomía perdida de los museos, la extinción de la figura del curador de arte y con éste la inexistencia de criterios, pero sobretodo, por lo vacío que están estos recintos.
-¿Cuáles serían los principales aportes y fracasos de la Fundación de Museos Nacionales?
-La respuesta de plano es que no ha hecho ningún aporte... Yo soy una persona que visita los museos cada cuatro semanas así me digan que ahí no pasa nada, y puedo hacer un diagnóstico: cuando voy al Museo Alejandro Otero, pues no hay aire acondicionado, los ascensores los acaban de reparar... Voy los domingos y días de semana, y quiero decirte que es una soledad absoluta, nadie va a los museos, pero yo no creo que sea porque hay exposiciones mediocres, porque no todas han sido mediocres. Te puedo decir ahorita que si vas al Alejandro Otero hay una bellísima exposición, El hilo de Ariadna; hay otra importantísima, una muestra de Soto que yo recomiendo en el Macsi -para ella, acota, sigue siendo el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber- y hay una en el Museo de Bellas Artes, de Emiliano Zapata, a la que nadie va porque consideran que tiene un sesgo político. Lo que recibes del Ministerio de la Cultura es que fue el que inició la Revolución en México, pero la exposición es bellísima e importante... Eso está bien, yo no puedo decir que no han pasado exposiciones importantes hechas dentro de los museos, pero eso sí, son exposiciones anónimas. Nosotros no sabemos quién las curó, quién las organizó, de quién fue la idea...
-¿Se refiere a la falta de criterio?
-En los museos se impone un criterio absolutamente aberrante, que es que todo lo que va a llegar tiene que ver con este proceso... Entonces no hay exposiciones individuales de artistas porque eso es 'oligarca', y uno no entiende, porque precisamente los museos son para dar a conocer en el país a nuestros grandes valores. A mí me hubiera gustado ver la celebración de los 80 años del maestro Ángel Hurtado o del maestro Ramón Vásquez Brito en la Galería de Arte Nacional, pero si lo celebran es porque tiene que ser simpatizante del régimen... Pero hay otro problema: lo perverso del criterio de la inclusión, aquello de que los museos 'son de todos'. Pero los museos no son de todos, porque no todo el que hace un dibujito es artista. En el museo exponen talentos, creadores, pintores, artistas. El prestigio de los museos nacionales ha disminuido a tales niveles que llega a la soledad absoluta, a la no credibilidad, y la no credibilidad viene por este criterio de inclusión que han puesto en práctica con unos horrores como las Megaexposiciones, que no tienen ningún sentido, ningún objetivo, eso no es nada; y una cosa horrible que se llama el Certamen Mayor de las Artes y las Letras, que por lo menos en artes plásticas es algo intolerable. Yo no me atrevo a llevar a nadie a ahí, aquí viene un crítico y me pregunta qué hay en los museos y le digo: 'Los museos no existen', pero no existen por eso. Antes había una romería los domingos en Los Caobos, uno llevaba los muchachos a los museos... ahora la plaza se ve llena, pero los museos están vacíos, hay mucha mediocridad...
-¿Parece ser que el público sí tiene criterio entonces?
-El público tiene criterio. Lo hemos vivido y somos testigos de que gente de mi edad sigue activísima dentro y fuera de Venezuela. Aquí se creó una masa crítica muy importante para las artes visuales y hubo exposiciones donde las colas para entrar a la muestra lo hacían emocionar a uno. ¿Tú no recuerdas cuando venía Botero y el Maccsi tenía que llamar a la fuerza pública para contener la emoción de la gente? ¡Eso fue hace 20 ó 25 años! Aquí hay una masa crítica, aquí se creó el gran coleccionismo también, la gente sigue comprando, pero las galerías han asumido el papel de difusor de las artes.
-¿Y es sano que las galerías privadas ocupen el lugar de los museos nacionales?
-Fíjate, ahora no hay catálogos. Hace 10 años me decían: 'Qué envidia con los catálogos que hacen ustedes, que iluminan las bibliotecas de toda América Latina'. Ahora uno se pregunta: ¿Qué llevo, que no sea los de las galerías privadas? Eso es una situación que no es normal, que sean las galerías privadas las que hayan tomado el vacío que han dejado los museos. Entonces la gran retrospectiva del maestro tal la vemos en la galería privada... Porque ese es otro problema, que el Ministerio acabó con los espacios alternativos, el Conac tuvo espacios alternativos para gente joven, y aquí poco a poco se ha ido acabando todo. Pero quiero salvar esa parte, ese esfuerzo que hacen ciertos individuos por salvar algo, que piensan 'vamos a proponerle al Ministro una exposición que sea con el acervo de Venezuela, porque los acervos hay que sacarlos, porque obra guardada no nos sirve de nada'.
-¿Qué propondría para mejorar la asistencia a los museos o aumentar las adquisiciones de obras, que es otro grave problema?
-Creo que el asunto es devolver la autonomía a los museos. Todos los museos no pueden estar dirigidos por una sola cabeza, desde una pirámide. Los museos no son una casa de la cultura, los museos tienen una misión muy importante que es: proteger, guardar, mantener y preservar la historia documental, visual, del desarrollo de la plástica del país desde que comenzó. Lo otro es valorar, respetar y mostrar el quehacer plástico de sus artistas- Tercer punto: un museo es un centro continuo de educación para todo el país, entonces necesitamos que ese acervo se muestre... Yo quiero ver mi Miranda en La Carraca cada vez que me de la gana, porque eso es formación continua.
-Pero acá se interpretó el espíritu didáctico de los museos destituyendo a unos para colocar a los encargados del área de docencia...
-Esa es una locura, porque además si tú me dijeras que son los grandes educadores... Además hay una visión equivocada, por ejemplo, yo nunca estuve de acuerdo con las visitas guiadas, eso no tiene ningún sentido, los niños se aburren, hay otros sistemas. El director del museo debe ser una persona que reúna una serie de requisitos: educación, sensibilidad, formación académica, manejo de idiomas, director de museo no es cualquiera que aparezca por allí.
-¿Qué opina de los ocho museos que se crearon recientemente?
-Eso es pura demagogia y populismo, podríamos llamarlo museos sin cartera, no tienen sede ni colección, yo creo que es para ocupar los que ya existen, es una necesidad de crear cosas pero sin ninguna base sólida. Aquí hay que crear muchas cosas, hay que sumar y multiplicar. Estoy de acuerdo con todos los museos que vengan, pero sin que acabemos con los que están, que ya tienen una historia, nuestra historia. Esa era una de las observaciones que yo le hacía a la Cuarta República: yo no puedo crear más cosas sin consolidar las que tengo, yo no puedo gastarme todo el dineral que se gasta esta gente del Ministerio en una Megaexposición, sin ver qué pasa en las escuelas de artes plásticas... Yo me pregunto ¿qué pasa con las escuelas de artes plásticas, con las escuelas de música?
-¿Por qué quedarse en Venezuela?
-Hay que dar la pelea aquí adentro. Para mucha gente es muy duro, sobretodo para los jóvenes que no encuentran futuro, se preguntan, dónde voy a exponer, el curador no existe, hay figuras que han desaparecido. Estamos en manos de gente tan sectaria y pequeña espiritualmente, que me da lástima. REGRESAR |
| Fecha publicada: 23/06/2008 Fuente: El Universal Tema: cultura
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