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En 80% ha caído la construcción de complejos residenciales privados en Altos Mirandinos, en especial en Guaicaipuro, debido a la escasez de terrenos para levantar grandes urbanizaciones que puedan albergar hasta 5 mil grupos familiares. Julio González Blanco, empresario del sector inmobiliario, cuenta que otros de los factores que ha influido en la merma de estos urbanismos ha sido el elevado costo de las labores de terraceo, replanteo del terreno y la posterior incorporación de los servicios básicos.
'Si la constructora compró terrenos en BsF 1 millón para desarrollar un complejo de 20 0 30 casas, requiere al menos el doble para aplanar el terreno pues la topografía es montañosa y se requiere usar maquinaria pesada', dijo el entrevistado, quien añadió que la inversión no es rentable pues propicia el encarecimiento del costo de los inmuebles.
A esto se agrega que el Plan de Desarrollo Local en Guaicaipuro cambió y ahora la construcción de torres de hasta 18 pisos que reposan sobre pequeñas áreas de terreno fue eliminada pues sólo se permite máximo 4 pisos, lo que significa que se alberga un número reducido de familias. En caso de construir casas se requeriría más terreno y por consiguiente, mayores gastos de terraceo.
'Trámites de otorgamiento de permisos para construir son un dolor de cabeza, sobre todo en Guaicaipuro. Autorizaciones de habitabilidad, estudios de suelo e impacto ambiental, y la aprobación del proyecto habitacional puede demorar meses e incluso años', dijo González, al añadir que no llegan a 10 los proyectos en ejecución en Guaicaipuro, cuyo 60% son ampliaciones de urbanizaciones hechas e inauguradas hace 10 0 15 años.
Relató que en la década de los 80 se levantaron enormes urbanismos privados, con capacidad de entre 500 y 3 mil residentes cada uno. En la subregión se edificaron 40, y los más emblemáticos son El Encanto, Residencias Miraflores, Miracielos, Tiuna, Ímola, Lomas de Urquía, Residencias Urquía, Scorpio, La Estrella, San Omero y Quenda.
Paralización inevitable
Los elevados costos de las labores de terraceo, sumado a las trabas para los permisos y los costos de los materiales de construcción que se incrementan cada tres meses, sin contar que las obras sufren retraso en temporada de lluvia, ha contribuido a la paralización de 20 proyectos que en su mayoría se levantaban en Lagunetica.
En el caso de la urbanización Tina Antonia, por ejemplo, la constructora encargada del plan se quedó sin liquidez para finalizar las viviendas, que hace cinco años fueron ocupadas por sus propietarios, quienes las habitaron sin haberlas terminado. REGRESAR |
| Fecha publicada: 24/06/2008 Fuente: El Universal Tema: bienes
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