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De acuerdo a los más recientes estudios llevados a cabo por diversos organismos multilaterales, las pequeñas y medianas empresas (pymes) constituyen entre 90% y 98% de las unidades productivas en América Latina, generan alrededor de 63% del empleo y representan entre 35% y 40% del PIB de la región. Organizaciones como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina (Cepal) coinciden en estas relevantes cifras.
Las pymes se encuentran en todos los sectores, desde el comercio y la industria hasta los servicios, la salud y el sistema financiero, y según estadísticas del Banco Mundial, este segmento constituye el soporte del tejido social de todo el continente, ya que se encuentran en grandes centros urbanos, ciudades intermedias, poblaciones pequeñas y los más apartados sitios rurales, porque en el campo abundan en las más diversas actividades de la producción agropecuaria.
No obstante, y como es sabido por muchos, las pymes sufren diversos problemas que les restan eficiencia, productividad y competitividad.
'Son tantas sus dificultades como el mismo número de ellas, y aunque no existe Gobierno que las incorpore a sus políticas sociales -incluidas leyes, decretos y resoluciones-, su rezago con la gran empresa es apreciable'. Así lo manifiesta el presidente del Instituto Latinoamericano de Liderazgo, consultor internacional y profesor universitario, Jorge Yarce Maya.
La informalidad está entre los trastornos que afectan la pequeña y mediana empresa. El problema con esta no radica sólo en la ausencia de un registro mercantil para que las acredite ante los bancos y les aprueben préstamos, la ausencia de apoyo de los organismos institucionales y la carencia de acceso a las agencias de cooperación internacional, sino que generan empleo de mala calidad y se cierran las puertas para ingresar a los mercados externos.
Las pymes también invierten poco en tecnología, y cuando lo hacen, muchas veces adquieren equipos, maquinaria y software que no son apropiados. Un reciente estudio de la Fundación para el Desarrollo Sostenible en América Latina (Fundes) presenta cifras desalentadoras: las pymes, sobre todo las más pequeñas, sólo invierten 2% de sus presupuestos en tecnología.
Otro aspecto en contra es el mercadeo. En un reciente foro organizado simultáneamente en Bogotá y Caracas por la Corporación Andina de Fomento, se coincidió en que las pymes saben producir, pero no saben vender. En opinión de Ángela Enríquez, experta en mercado y docente de universidades como la Sergio Arboleda, con sede en Bogotá, generalmente el gerente de una pyme considera el marketing como un gasto y no como una inversión, y por tanto su base de clientes difícilmente crece, ni se crean nuevas ofertas de bienes y servicios, así exista un gran potencial en el mercado. REGRESAR |
| Fecha publicada: 25/06/2008 Fuente: Últimas Noticias Tema: empresas
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