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Venezuela se vio obligada a retirarse esta semana del organismo de Naciones Unidas que certifica la procedencia legal de los diamantes, conocido como Proceso Kimberley (KP), tras una denuncia que señala al país de no haber cooperado desde 2003 en la lucha contra el contrabando de más de 150.000 quilates de la piedra preciosa, informó el diario El Nuevo Herald de Miami.
El anuncio generó un llamado a boicotear la distribución de diamantes venezolanos por el mayor grupo comerciante del planeta, la Federación Mundial de Bolsas de Diamantes, que congrega a 29 bolsas internacionales y tiene su sede en Amberes, Bélgica, indica el reporte firmado por el periodista Casto Ocando.
Venezuela estará dos años fuera del KP, que vincula a 35 países productores, con el compromiso de detener por completo la exportación de diamantes en bruto, según una carta de la Cancillería venezolana enviada a la directiva del KP reunida en Nueva Dehli la semana pasada, en la que pide un retiro voluntario del proceso para evitar la expulsión.
Organizaciones no gubernamentales internacionales habían exigido la salida de Venezuela con el argumento de que el Gobierno no ha sido capaz de monitorear y controlar el contrabando de diamantes en gran escala desde su incorporación al organismo en 2003.
En momentos en que el quilate de diamante se cotiza entre 100 y 300 dólares, los diamantes venezolanos son sacados ilegalmente del país mediante un complejo proceso de compraventa y revendidos en mercados internacionales como Nueva York, Hong Kong y Amberes, con frecuencia a través de canales vinculados con elementos criminales, según informes independientes.
'Venezuela ha incumplido durante varios años las obligaciones establecidas por el Proceso Kimberley', declaró a El Nuevo Herald Annie Dunnebacke, portavoz de Global Witness, una asociación independiente con sede en Londres que monitorea el comercio y tráfico de diamantes a escala mundial.
Entre otros factores, el Gobierno venezolano no presentó informes sobre la explotación y la certificación de diamantes y 'es el único país productor de diamantes miembro del KP que no ha permitido que expertos le hagan una visita de revisión', agregó Dunnebacke.
La activista dijo que aunque la mayoría de los llamados diamantes ensangrentados provienen de naciones africanas, no se descarta que los producidos en el sur de Venezuela pudieran terminar en manos de grupos narcotraficantes o guerrilleros para financiar actos de violencia.
El Nuevo Herald trató de comunicarse infructuosamente con el despacho del ministro de Minas de Venezuela, Rodolfo Sanz, para conocer su posición sobre las denuncias. REGRESAR |
| Fecha publicada: 27/06/2008 Fuente: El Nacional Tema: economia
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