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En esta carrera contra el reloj, al Gobierno le resultó favorable posponer la elección de candidatos para luego emplear el método de las primarias.
En algunas regiones, se eligieron buenos candidatos sin pulverizar la estructura neonata del Psuv. La oposición debería resolver el tema de las candidaturas mediante el consenso y la negociación para darle impulso entusiasta a sus abanderados. 'Si en noviembre ambos factores resuelven el problema, tendremos una competencia de tú a tú', afirma Leopoldo Puchi, ex secretario general del Movimiento al Socialismo (MAS).
El Gobierno tiene un grave problema: 'No ha resuelto el tema de las alianzas. No reservó puesto para otras organizaciones. ¿Ahora cómo le dice a un candidato, que resultó electo por las bases, que no lo es? PPT y PCV, por ejemplo, pudieran tener la percepción, más allá de su caudal electoral, de que no hay amplitud y eso es importante en un proceso electoral. A la oposición, por su parte, se le acaba el tiempo, y los arreglos a los que pueda llegar pudieren resultar tardíos'.
¿Estádeacuerdoconelmétododelasencuestas para elegir a los candidatos de la oposición?
El primer paso que debe dar la oposición, que es una alianza de muchas fuerzas y muchos factores, es un acuerdo político. Ese acuerdo puede utilizar las encuestas como instrumento de análisis en la toma de decisiones. Pero una encuesta no sustituye a otro tipo de procesos de selección: convenciones partidistas o primarias, entre otros.
Ni siquiera sustituye al consenso y a las negociaciones. Por muy parecidos que sean los resultados de una encuesta a los de una elección, hay que tener en cuenta que son dos cosas distintas. Una encuesta es una guía que debe utilizarse para la negociación.
Partiendo de esa diferenciación, cabe suponer que los resultados políticos son distintos. ¿Cuál debería ser el método de escogencia entonces?
En el acuerdo del 23 de enero se dijo consenso. Es decir, negociación política en primer lugar y las encuestas como herramienta para guiarse en la toma de decisiones. Otra metodología son las primarias, pero entre partidos aliados eso ni es fácil ni es sencillo. El mecanismo de la negociación incluye, como un componente interno, las encuestas.
¿No cree que a la oposición se le está agotando el tiempo para resolver el tema de las candidaturas?
Está pasando algo similar a lo que ocurrió con la candidatura de Manuel Rosales. No era lo mismo haberlo decidido a un mes de la inscripción que hacerlo en enero, aunque se sabía que Rosales punteaba como una opción. Ahora puede que se llegue a acuerdos unitarios, pero en muchos casos de manera tardía. No es lo mismo decidir Táchira, Mérida, Carabobo, Miranda, Anzoátegui, Área Metropolitana, en donde la oposición pudiere llegar a un acuerdo político en torno a candidaturas más o menos evidentes, pero no ocurrió así.
¿Usted cree que las candidaturas para el 23 de noviembre ya estaban perfiladas?
Sí, existen los candidatos. Si el interés es competir en una situación que se considera muy particular o difícil de la vida venezolana, hay elementos y razones subalternas que pudieron dejarse de lado hace seis meses. En unos casos había candidatos bien posicionados en las encuestas y en otros se pudo haber llegado a un acuerdo político. Ahora, la palabra negociación se ha estigmatizado y, no pudiéndose realizar las primarias, se sustituyen por las encuestas, no como un instrumento, repito, sino como un método en sí mismo. Pero hay dos métodos: negociación o primarias. No hay más.
¿Pero la negociación no es la esencia de la política?
Es parte fundamental de una alianza. Como son partidos aliados, evidentemente tiene que haber acuerdos y negociaciones.
¿A qué obedece esa estigmatización?
Al mal uso que se ha hecho de los acuerdos y a una actitud, a una perspicacia, que existe en buena parte de la ciudadanía. Son ese tipo de comportamientos que se desnaturalizan y, una vez que eso sucede, la gente tiene cierto temor.
¿Aquéfactoresobedeceelhechodequelaoposición no haya podido llegar a acuerdos en torno a candidaturas que parecen 'evidentes'?
Creo que priva la competencia entre organizaciones partidistas y la perspectiva de la candidatura hacia 2012. Quien controle más gobernaciones y alcaldías estará en mejores condiciones para lanzar una candidatura presidencial y para ser la fuerza hegemónica frente a futuros eventos. Antes, la caja del machete era el comité ejecutivo de una organización política. Ahora, son las gobernaciones y alcaldías. Es la logística, es la maquinaria. Hay una competencia muy fuerte entre factores de la oposición, entre aspirantes y precandidatos.
¿No vamos a elegir entre las dicotomías del discurso político? ¿Entre libertad y autoritarismo, entre centralismo y descentralización, por ejemplo?
Este proceso electoral no es blanco y negro. Es una mezcla de muchos factores e intereses, aunque hay gente que está pensando como si Berlín estuviera a punto de caer. ¿Quién llega primero? ¿Los rusos? ¿Los ingleses? ¿Los norteamericanos? Hay un poco de esa mentalidad.
Yo me imagino que en la población y en sectores de la oposición no se resiente la situación venezolana como algo tan catastrófico. Hay un discurso que dice que Venezuela está al borde del comunismo y que estamos en una situación sumamente peligrosa. Pero la percepción que efectivamente tienen algunos sectores, al parecer, es que no creen en eso.
¿Usted qué cree?
En lo particular, pienso que no es así. Creo que hay un espacio de construcción democrática muy amplio en la vida política venezolana. El Gobierno actúa con ventajismos, con recursos muy poderosos, pero aún así hay un campo de acción desde el punto de vista de medios a disposición, de recursos económicos y de formas de organización. En Venezuela, hay una cultura refractaria hacia lo que pudiera sonar como un modelo de autoritarismo socialista.
¿Hasta cuando la oposición va a apelar al discurso de que esto es una dictadura, de que aquí se violan todos los derechos humanos, justamente para no hacer su trabajo?
Los partidos de oposición, en todo el mundo, utilizan hasta el más mínimo palillo para construir troncos de árboles.
Eso es parte del juego político.
Lo hace el Partido Demócrata en Estados Unidos y el Partido Popular con Zapatero (jefe del Gobierno de España). Lo que a mí me parece es que eso no puede ser el centro de una visión política. Si estás apuntando a procesos electorales en 2008, en 2009 y en 2012, lo estás haciendo en un marco razonable de vida democrática.
Estás compitiendo dentro de ese esquema.
¿El Gobierno está rectificando, reculando o retrocediendo?
YocreoqueelGobiernoestárectificando.Setopó con una actitud refractaria por parte de los venezolanos hacia un tipo de modelo de socialismo autoritario. Ese sentimiento existe y se expresó en la votación del 2D, más allá de lo expuesto en la reforma constitucional. En este caso, lo que importa son las percepciones, y lo que la gente percibió (un socialismo autoritario) no le gustó. En Venezuela, no hay piso electoral para votar por ese tipo de modelo, como tampoco lo hay para votar por uno de capitalismo neoliberal. El Gobierno se ve obligado por la realidad a moverse en un espacio distinto y asume unas rectificaciones que pudieran ser de carácter táctico para recuperar la votación, pero en el fondo son de índole estratégico porque, además de la consulta de noviembre, vienen otros procesos electorales.
¿No esuna oportunidad de oro para que enVenezuela cada quien juegue su papel? ¿Es decir, para que haya Gobierno, pero también oposición?
La oposición, igualmente, ha ido rectificando en la medida en que se acopla al esquema electoral, en la medida en que una parte de ella atiende las demandas sociales. Por supuesto, una de las grandes dificultades es que en la oposición venezolana prevalecen las ideas de derecha. La intelectualidad más destacada, que proviene de la academia y de otras organizaciones -incluido el MAS- adoptaron el planteamiento neoliberal. En materia de nación, prevalece un espíritu pro EEUU, tanto en los factores de opinión como en los medios de comunicación y en las instituciones académicas. Ese hecho debilita a la oposición como constructora de una alternativa. Se da una polarización entre un conjunto de ideas muy fuertes, que las asume Chávez: nacionalismo, distribución del ingreso, redención de los sectores populares, por un lado, y un discurso opositor en que tiene mucho peso el pensamiento de derecha.
¿Cuáleselpapelquejueganlosdueñosdelosmediosde comunicación en elescenario electoral?
Algunos medios están más involucrados en los aspectos estrictamente de la política más cotidiana, digamos, la electoral. Inciden, por supuesto, promoviendo u ocultando candidaturas. Eso no es nuevo en Venezuela, aunque quizás hoy lo hacen más abiertamente. Pero eso no es lo que más me preocupa, sino el peso que tienen en formatear una idea de derecha en el común de la oposición. La incidencia electoral no es uniforme en el país, aunque se dan casos en algunas regiones.
¿Elterrenodelapolíticaeslaescena mediática?
Hay un terreno electoral que es propio de las estructuras partidistas.
¿Cuál cree que será el desenlace en noviembre?
Si la oposición resuelve exitosamente el tema de las candidaturas y las impulsa con entusiasmo, puede tener siete u ocho gobernaciones. En el caso del Gobierno, hubo rectificaciones en enero, una de ellas en el terreno partidista. Difirió, quizás de forma temeraria, la escogencia de candidatos, pero eso evitó la pulverización interna y, al final, les resultó favorable, al igual que el método de las primarias; legitimaron a algunos aspirantes y en algunos sitios eligieron a buenos candidatos. La oposición, aunque lo hace con retardo, todavía tiene la oportunidad de resolver el problema de las candidaturas adecuadamente.
¿No cree que esos aparatos de la sociedad, las universidades, los medios de comunicación social, entre otros, deberían asumir su papel político a calzón quitado?
Lo están asumiendo a calzón quitado. El que no quiera verlo, pues no lo ve. Pero lo están asumiendo abierta y claramente frente al país. Lamentablemente, tiene un peso muy grande de neoliberalismo en lo económico, de derecha en lo político y de subordinación en lo internacional.
REGISTRO VERBAL
Dentro de la contienda electoral, la gran causa movilizadora de la oposición política venezolana 'gira en torno a la ineficiencia de la gestión gubernamental y a los grandes fracasos en materia de inseguridad y vivienda', afirma Leopoldo Puchi, ex secretario general del MAS. 'Son cosas que van más allá del Presidente, o de Chávez en particular'.
El Gobierno, en cambio, ha cambiado su discurso a raíz de la fallida reforma constitucional. Dentro de este proceso, Puchi resalta la reunión del presidente Chávez con el sector empresarial.
Se habló de una economía productiva, pero lo neurálgico, según el dirigente masista, es que en Venezuela seguirá prevaleciendo un modelo de economía mixta.
El papel que juegan los partidos políticos poco tiene que ver con la doble función que cumplían en el pasado, por cuanto eran maquinarias electorales e instrumentos de defensa y difusión de una ideología. 'Se han convertido en organizaciones electorales', afirma Puchi y 'la parte ideológica se ha desplazado hacia otros aparatos de la sociedad: los medios de comunicación, las universidades, las instituciones -como el Iesa- y las organizaciones no gubernamentales: ahí tiene mucho más peso un debate o la creación de una ideología. Quizás desaparecieron para siempre los viejos partidos'.
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