La batalla contra la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sigue estando edificada como un tablero de ajedrez. Ahora con la liberación de quince secuestrados, entre ellos, la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, el gobierno del presidente Álvaro Uribe ha dado la jugada perfecta para derrumbar el mito de una guerrilla que se ha dicho son 'invencibles'.
Para los analistas y los propios colombianos, el rescate de los rehenes es un cisma 'político' dentro de las FARC. El futuro de la organización, ahora en manos de Alfonso Cano, no cuenta con sus principales piezas de negociación y su centro de atención, cuando se ha descrito al líder guerrillero como un rebelde dado al diálogo.
Las operaciones militares en contra de las FARC no han sido un secreto del Gobierno, y menos la intención de lograr la liberación de los rehenes por la vía militar, tomando en cuenta las diferencias y los negociados fracasos de un intercambio humanitario.
El ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, reveló el grado de infiltración en el propio Secretariado General y que la operación había comenzado hace un año, con la fuga del sargento Joan Frank Pinchao, en mayo de 2007.
Estos hechos, sin embargo, no frenaron la búsqueda de una salida política negociada incluyendo actores internacionales y las operaciones para debilitar a las FARC: la muerte de Raúl Reyes fue un ejemplo de esa estrategia.
Uribe ha demostrado que los pasos que da nunca son en falso y las señales de una liberación ya venían sonando desde el 13 de junio cuando el mandatario dio garantías de seguridad y 'confianza' a miembros del Secretariado que se ofrecían a entregar rehenes.
Con el regreso de estas 15 personas se cierra un capítulo de la historia. La opción militar es una vía arriesgada, pero efectiva. La política de Seguridad Democrática está funcionando y el Gobierno seguirá ofreciendo la mismas piezas: 'o se desmovilizan o los acabamos'.
Para los analistas, las FARC no tienen más alternativa que liberar al resto de los rehenes y negociar su entrega para demostrar que verdaderamente apuestan por la política. REGRESAR |