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Hace algunas semanas escribí sobre el precio del petróleo que, entonces, no había llegado aún a 145 dólares y, en esencia, argüí que si bien era verdad que había un exceso de la oferta sobre la demanda y que el mercado (presente) está bien abastecido, habría un factor distorsionante que estaría representado por los contratos a futuro sobre el precio del petróleo, cuyo aumento en volumen desde 2004 coincide con el aumento de precios registrado en el mercado.
Esta interpretación es compartida por muchos en los medios políticos de diversos países, y se están aprobando legislaciones en estos días dirigidas a restringir ese mercado especulativo para ver si, así, disminuye el precio del crudo. Lo interesante aquí es entender si esto, más allá de la coincidencia estadística, va a funcionar en la práctica y lograr la tan ansiada disminución.
Lo primero que hay que comprender es que los mercados financieros no compran petróleo, sino que tan sólo hacen apuestas sobre el precio que va a tener en x plazo.
Los contratos, de hecho, se cierran con efectivo. No con petróleo. Según Barclay's Capital, citado por The Economist, el número total de contratos sobre futuros de petróleo en el Mercado de NY es de 12% del total transado. Y el valor de esos contratos representa un 2% del consumo mundial anual de petróleo.
De hecho, según la misma fuente, el Níkel ha bajado su precio a la mitad, y es muy transado en la bolsa. Pero el arroz ha subido exponencialmente de precio, y no hay contratos de futuro sobre él. El argumento a favor de los mercados de futuros es que proveen señales de hacia dónde se dirigen los precios, y brindan protección a quienes requieren de esas materias primas (les dan un techo o un piso de precio, esenciales para poder limitar pérdidas), y a los productores también para poder valorar su producción futura y adelantar dinero en los mercados financieros.
El problema de fondo con el precio del petróleo no es, como sugiere la OPEP, que el mercado está bien abastecido hoy (lo cual es cierto), sino que el mercado supone que la velocidad a la que va a crecer la demanda va a ser mayor que la que se le puede imprimir a la oferta. Los productores actuales son percibidos como incapaces de producir mucho mas de lo que ya hacen.
En este contexto, limitar los mercados financieros equivale a taparse los ojos para no ver el futuro. O como sucedió en Venezuela, prohibir hablar del precio del dólar. REGRESAR |
| Fecha publicada: 08/07/2008 Fuente: TalCual Tema: petroleo
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