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La tranquilidad que se respira en las calles de la urbanización Terrazas del Ávila, envuelve a los residentes en una atmósfera de seguridad que escasas zonas del Área Metropolitana poseen. Es que el sistema de protección interna que instalaron en el sector hace trece años ha dado sus frutos, y en los últimos tres meses sólo se han reportado cuatro hechos delictivos. Pero fuera de sus límites, están inmersos en el municipio más peligroso del país, donde ellos contabilizaron, sólo en el mes de junio, un total de 51 muertos por armas de fuego, 1 por arma blanca y 87 heridos.
Camilo Rosas al salir de la urbanización se vio obligado a detenerse cuando un conductor de transporte público se frenó fuera de su parada. Al instante dos motorizados armados, le golpearon el vidrio con una pistola y le pidieron el celular. No le quedó otra opción que entregárselo, porque estaba atrapado.
Luis Eduardo Manresa, presidente de la Asociación de Vecinos de Terrazas del Ávila asegura que hechos como el ocurrido a Rosas pasan a menudo a las afueras de la urbanización, por la falta de vigilancia y patrullaje que existe en el municipio Sucre.
'Los antisociales aprovechan las constantes colas. Y desde que denunciamos las cifras rojas de Sucre, los pocos policías nos dejaron de asistir'.
Pero los vecinos de Terrazas no son los únicos afectados. La vía obligatoria que deben tomar los conductores para hacer el retorno, o para seguir a la Universidad Santa María, urbanización Miranda o Filas de Mariches además de ser oscuro esté lleno de monte, que es aprovechado por los antisociales para cometer sus delitos.
Los alumnos de la Universidad Metropolitana tampoco están exentos de la inseguridad que reina en ese perímetro. Para ingresar a la casa de estudios hay dos posibilidad. El primer distribuidor, que es compartido con los vecinos de Terrazas, los clientes de Éxito y Macro y los que toman la Petare Santa Lucía; y el segundo que es más directo, pero peligroso.
Carlos Armando Ponce, estudiante, aseguró que entre sus compañeros es costumbre escuchar las historias de los que han sido víctimas del hampa.
'No hay horario para los delitos. Dicen que en la segunda entrada, como es más sola, se presta para que motorizados obliguen a los conductores a detener los vehículos'.
Asegura Ponce que semanalmente escucha entre dos y tres historias de gente que han asaltado en cualquiera de las entradas y resaltó que pocas veces observa a la policía de Sucre o de Miranda haciendo recorrido por ambas entradas.
Decisiones de seguridad
Ante los índices de inseguridad, los vecinos decidieron prohibir el ingreso de motorizados que no sean habitantes de la zona. Los que van al centro comercial, deben dejar su motocicleta en la garita de seguridad y caminar hasta el sitio. Solo se permite el ingreso de los mensajeros de empresas reconocidas, pero deben entregar su identificación e informar a dónde van.
Los vecinos de Terrazas del Ávila construyeron un módulo policial para funcionarios de PoliSucre, pero estuvo ocupado solo dos meses. Por lo que Mansera asegura que 'han aprendido a ser policías'. REGRESAR |
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