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La oposición venezolana se encuentra entrampada por sí misma. La visión de unidad que quiere transmitir no cristaliza. En esta última década, el tema de la unidad se ha convertido en su espada de Damocles. Avatares distintos y un camino en zigzag, pero sobre todo la falta de liderazgo en el ámbito nacional y regional, la ubican en la situación de desesperanza y división que irradia. Ambiciones, hasta cierto punto comprensibles, humanas totalmente, proliferan y colocan la oposición en una situación sumamente riesgosa.
La estructura mediática nacional ha sido la punta de lanza de esta enfebrecida oposición. Por su propia naturaleza, estos medios crean realidades absolutamente virtuales que para unos líderes desubicados, o trastocados por su obsesión, se sitúan en una línea de fuego donde los rivales o contrincantes son sus propios compañeros de ruta. Lo que une la oposición es la furia antichavista; hasta allí, sólo en la retórica.
Los medios de comunicación en política cultivan falacias, alimentan falsas expectativas.
Pretenden de la nada hacer política y construir políticos, líderes, sin ningún asidero real.
Esta estructura mediática cumple un fin ideologizante, pero en la cotidianidad política enfrenta hechos concretos que develan profundas ambiciones personales. Volviendo a los medios, conductores de programas de opinión, los anclas, todos ellos desesperados día y noche, claman y dan consejos para la tal unidad.
Las grandes mayorías, el pueblo, son las que deciden. De este pueblo, despreciado y estigmatizado hasta hace poco por algunos de estos líderes opositores, en este momento se busca con desesperación su apoyo. La clave para un triunfo electoral en cualquier región del país está en el respaldo de estos sectores mayoritarios.
Editores y gerentes audiovisuales han asumido las riendas de la política. Han impuesto candidatos a alcaldías y gobernaciones. ¿Quién da más? Al parecer, hay más candidatos que cargos. Rivalidades y mezquindades afloran por doquier.
Tal como en un damero sin solución se encuentra esta oposición. Son más de 66 casillas por resolver. Nombres van y vienen. Y las siglas también. Por lo visto, no hay acuerdo posible. La realidad y el tiempo serán implacables con esta oposición mucho antes del 23 de noviembre. REGRESAR |
| Fecha publicada: 17/07/2008 Fuente: Últimas Noticias Tema: politica
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