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| Mientras estamos regalando nuestro petróleo a través de Petrocaribe, nuestros dólares por intermedio del FONDEN, BANDES y el Banco Industria, hasta regalamos casas en Latinoamérica, el venezolano sin techo protesta a diario tanto en Caracas en el CONAVI, muchos de los cuales provienen de la tragedia de Vargas, como en todo el territorio, siendo que el déficit habitacional se mantiene sobre los dos millones de viviendas, y por supuesto crece todos los años, ya que no se construyen más de 50 mil por año. La rotación de ministros en la Cartera de Vivienda y Hábitat, que por lo general arrastra al tren ejecutivo que los acompaña, ha incidido en la moratoria que el Estado tiene con los venezolanos cada vez más defraudados que esperan por sus viviendas. En estos casi diez años no ha sido posible articular una política habitacional coherente con planes sostenibles de viviendas que eliminen la angustia de las familias obligadas a deambular por uno y otro despacho oficial, presentando una cantidad de recaudos, llenando planillas, sin ningún resultado. Hasta ahora no se vislumbran respuestas serias al clamor por la vivienda que se multiplica en toda la geografía nacional. Financiamiento El financiamiento para la adquisición de viviendas es el primer elemento que demuestra el escaso interés por acortar la brecha del déficit habitacional. Las respuestas oficialistas son dispersas y no responden a la dimensión de la crisis. Según la distribución del presupuesto asignado al sector hay Institutos en proceso de liquidación que todavía reciben jugosas partidas. El Instituto Nacional de la Vivienda dispone este año de un presupuesto de Bs.F 231.456.760; no tiene previsto la ejecución de nuevos proyectos y su gestión se enfocará a culminar desarrollos en proceso y a incrementar la recaudación, con una carga de gastos corrientes de Bs.F 210.494.732; y el Fondo Nacional de Desarrollo Urbano tiene asignado Bs.F 69.031.300, de los cuales Bs.F 66.295.836 se van en gastos corrientes. En lo que va del año 17.400 familias han adquirido su vivienda mediante la entrega de créditos hipotecarios y subsidios habitacionales. En el 2007 fueron 47 mil 969 los beneficiarios y en 2006, 46 mil 172. Un plan sostenible de viviendas, como el que requiere Venezuela para producir anualmente 300 mil casas, requiere por lo menos de un aporte del 20% del Produscto Interno Bruto, que no es ninguna idea descabellada si se disciplina el gasto público. La Banca ha venido cumpliendo en el 2008 con la Gaveta Hipotecaria Obligatoria -60% Bs.F 6,2 millardos en préstamos a largo plazo, para la adquisición de viviendas y el restante 40%, Bs.F 4,2 millardos, para los préstamos a corto plazo, destinados la construcción de casas- que generarán unos 80.000 créditos, y entre 45 mil a 60 mil viviendas nuevas. Como ocurre desde que fue creada la Cartera en el 2005 los recursos se agotan en el primer semestre porque son verdaderamente insuficientes para atender la demanda. También son exiguos los subsidios. En el 2007 se otorgaron poco más de 35 mil cuando deberían superar los 100 mil ¿Y el BANAVIH? El 09 de Noviembre del 2005, se pública en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, número 38.305, la creación del Banavih (Banco Nacional de Vivienda y Hábitat) asumiendo las competencias del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo, de grato recuerdo en el desarrollo hipotecario y las funciones que este desempeñaba, adscrito al Ministerio con competencia en materia de Vivienda y Hábitat. Dentro del área financiera, Banavih es una Institución que debe: Promover el desarrollo del Mercado de Valores Hipotecarios, con patrimonio propio y presupuesto independiente del Fisco Nacional. Servir como intermediario del Estado en la administración y canalización de recursos destinados al desarrollo de planes y proyectos habitacionales. Garantizar la restitución de préstamos hipotecarios otorgados por instituciones financieras con el objeto de minimizar los riesgos involucrados en estas operaciones. Crear, fomentar y mantener condiciones favorables para la administración de los recursos provenientes del ahorro habitacional, destinados al otor-gamiento de préstamos para la adquisición de vivienda. Requisitos Para optar por un crédito hay que tener Ingresos Familiares entre Veinte (20) Unidades Tributarias (UT) y Ciento Cincuenta (150) Unidades Tributarias (UT). Para optar al Subsidio Directo a la Demanda debe tener ingresos familiares no mayor a Cincuenta y Cinco (55) Unidades Tributarias (UT). Ser Venezolano. En caso de ser extranjero, deberá haber adquirido legalmente la residencia, permanecido en el territorio nacional por un período ininterrumpido no inferior a Cinco (5) años y ser padre de un Venezolano. Condición actual: Sin vivienda propia No haber sido objeto de algún otro subsidio o beneficio de carácter habitacional. ¿Y qué hace el BANAVIH? Según sus estados financieros, agradeciéndole a los auditores externos Revilla, León & Asociados, que nos expliquen dónde es que por fin están los créditos otorgados. El Banco Nacional de Vivienda y Hábitat, aparte de no captar depósitos del público, sino que vive de su patrimonio y pasivos por un total de Bs. 226 millones. Deja en disponibilidades el 0,73% por Bs. 1,6 millones, por cierto, el 65% en bancos del país y 69% menos que las que tenían en diciembre. En inversiones en títulos valores dispone del 87% de los activos, por Bs 196 millones; en inversiones en empresas filiales el 1%; el 4% en bienes de uso y en otros activos el 6%. Uno se preguntará: ¿Y en créditos? Pues, según el balance publicado no tiene créditos. Resultados En el primer semestre del 2008, obtuvo ingresos financieros por sólo 11 millones de bolívares, provenientes de los títulos valores. En gastos financieros pagó 27 mil bolívares. Pero en gastos de transformación se gastó Bs. 36 millones, tres veces más que los ingresos financieros. De los que 20 millones se fueron en la nómina y 16 millones de bolívares en gastos generales. Pero increíblemente dieron ganancias por Bs. 26 millones, que provienen suponemos, de la administración de los Bs. 5.188 millones de los fideicomisos de la administración central y los otros ingresos operativos por Bs. 53 millones, que nadie sabe de cuál sombrero de copa los sacaron. Por cierto, que ni Impuesto Sobre La Renta pagan, ni siquiera a FOGADE, solamente a SUDEBAN, como para que no se metan con ese banco. Con este enredo en las cuentas contables del BANAVIH, más o menos, se va aclarando de dónde sale el déficit de viviendas en el país. Y cada día añoramos más a la seriedad y eficiencia como trabajaba el lamentablemente aniquilado, Banco Nacional de Ahorro y Préstamo. Ya volvimos a perder otro año y no se ha construido nada. Pero eso sí. Hasta las casas de plástico se las regalamos a otros países REGRESAR |
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