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El Emerging Markets Bond Index Plus (EMBI+) es un indicador que elabora el Banco de Inversiones J.P. Morgan, de Estados Unidos, para calificar el grado de 'peligro' que puede, según una medición particular, percibir si un país se hace riesgoso para la inversión extranjera o doméstica.
La investigación se centra particularmente en las llamadas naciones emergentes y toman como indicadores las economías latinoamericanas de Brasil, México y Argentina.
El resultado de esta investigación es la conclusión a la que conducen las diferentes filiales del J.P. Morgan que operan en varios países latinoamericanos.
Técnicamente hablando, el riesgo se analiza de acuerdo con el rendimiento de los instrumentos de la deuda de un país, principalmente aquel dinero constituido en bonos, por los cuales se utilizan principalmente bonos para abonar una determinada tasa de interés en los mercados.
Técnicamente, el riesgo país se calcula en base a la sobretasa que paga en relación con los intereses de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, por ser considerado éste el país más solvente del mundo y que para el pasado martes se estimaba en unos 312 puntos. Todo lo que esté por encima de esta puntuación se considera desvalorización de los bonos y del país en cuestión.
También se evalúan otros aspectos como el nivel de déficit fiscal, la turbulencia política, el crecimiento de la economía y la relación ingreso-deuda, entre otras consideraciones.
El riesgo es una orientación que se toma en base a una implicación que el precio, por arriesgarse a hacer negocios en determinado país, es más o menos alto. Mientras mayor sea el riesgo, menos proyectos de inversión son capaces de obtener una rentabilidad acorde con los fondos colocados. Las consecuencias son siderales, pues merma la inversión foránea y mengua el crecimiento económico. Esto se traduce en menos plazas de empleo y bajos salarios.
Tres ingredientes hacen a un país riesgoso: riesgo soberano, riesgo de transferencia y riesgo genérico.
El martes, por ejemplo, los bonos soberanos argentinos profundizaron sus pérdidas. Lo mayormente preocupante es que si el gobierno de ese país reduce la cotización en el mercado negro del dólar, inquieta a los bancos y a los inversores, que temen pueda afectar negativamente su cotización.
Pero hay otra inquietud y es que una masiva venta de los bonos argentinos supondría una depreciación de su valor y si Venezuela seguirá financiando a Argentina como ha hecho en los últimos años.
Las entidades financieras venezolanas tienen hasta el 19 de agosto para deshacerse de sus notas estructuradas con bonos en dólares de terceros países. El Ejecutivo venezolano adquirió entre 2005 y 2007 bonos de la deuda argentina por casi 5.150 millones de dólares que después recolocó en los bancos logrando así reducir el impacto económico.
Ni los altos precios del petróleo han logrado reducir la percepción de alto riesgo de Venezuela y de allí, que el martes los puntos que mide el EMB+ se ubicó en 642 puntos. Un riesgo real para Venezuela. REGRESAR |
| Fecha publicada: 18/07/2008 Fuente: 2001 Tema: economia
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