La facilidad para huir en un vehículo sin placa y que alegremente se puede comer luces y flechados hace que no resulte extraña esta estadística: de los 500 delitos que cada semana son denunciados en Caracas, unos 350 son cometidos por motorizados.
Controlarlos, identificarlos debidamente y hacerlos entrar por el carril de las más elementales leyes de tránsito es un paso obligatorio en cualquier programa que se proponga disminuir los índices delictivos.
Roberto Briceño León, sociólogo y director del Laboratorio de Ciencias Sociales de la UCV, recuerda que tanto en Bogotá como en Medellín, que hoy son dos ejemplos a nivel mundial en la lucha contra la inseguridad, se trazaron estrictos lineamientos para los motorizados, que hoy están obligados a vestir un chaleco con la placa de la moto, que también se reproduce en el casco. 'Las leyes nos remiten a un pacto social que no existe en el mundo de los motorizados. Allí es esencial rescatar la normativa', dice Briceño.
Incluso Ricardo Vargas, presidente de la principal agrupación en el gremio (Integración Motorizada Nacional), cree que debería exigírsele más a los motorizados en cuanto al cumplimiento de la ley. 'Espero que en el nuevo reglamento, una vez que salga en gaceta la nueva Ley de Tránsito, se establezca la obligatoriedad del chaleco con la placa impresa. También creo que el Gobierno debería poner más trabas para la importación de motos sin placas'.
El presidente del Instituto Nacional de Tránsito, Franklin Pérez Colina, explica que actualmente circulan unas 200 mil motos en Caracas sin placa, y que ello se debe a los 'importadores de maletín', que traen al país 50-60 motos por partes y lue- go ni siquiera pueden ser matriculadas. Debido a estas irregularidades legales, apenas tres mil motos fueron matriculadas en el gran operativo que se hizo a principios de año.
Explica que una vez que esté en aplicación la nueva ley de Tránsito se hará un reglamento para controlar la actividad de los mototaxistas, que deberán tener un seguro para el pasajero y cuyas motos deberán cumplir requisitos mínimos de seguridad. Y recuerda que mientras tanto el casco, la placa y la licencia de segundo grado son obligatorios, y aquí pide colaboración a las policías de todos los municipios para que hagan cumplir la ley, pues el INTTT no se da abasto por sí solo.
Desde la avenida Urdaneta, un fiscal explica que el operativo que ahora se lleva a cabo en el centro de la ciudad tiene más la finalidad de controlar el tráfico que de poner multas, 'y como los motorizados no influyen en el tráfico, nos hacemos la vista gorda ante sus infracciones. Además, ¿cómo los paramos?'.
Semivíctimas y semicómplices
En la Cota Mil y en la Francisco Fajardo se denuncian tres robos diarios por parte de motorizados, que utilizan hasta cinco modus operandi.
Zoila Carrero estuvo a punto de ser una de estas víctimas, cuando en la salida de El Marqués cuatro delincuentes montados en dos motos empezaron a golpearle el carro para que abriera la ventana. No lo hizo, y tirándoles el carro para que no se acercaran logró llegar sana y salva al módulo policial que está en el vivero de Los Chorros.
Los motorizados que utilizan su vehículo para trabajar o como medio de transporte, que son la grandísima mayoría, también deben cargar con el estigma que significa andar en dos ruedas. Gerson Patiño, de la línea de mototaxis Los Rapiditos (Candelaria), lo dice muy bien: 'A veces nos dan paso por miedo, o a veces nos tiran el carro por rabia, pero a nosotros no nos quiere nadie. Somos los parias del tránsito, y por eso es que hemos desarrollado un instinto de grupo'.
Y también ellos son víctimas de la delincuencia, como lo evidencian las 6 motos diarias que en la capital son robadas cada día. REGRESAR |