Hacía años que el servicio de energía eléctrica, al menos en la capital y los centros urbanos, no fallaba, entonces era ocasionales y los contratiempos duraban apenas fracciones de segundo, minutos quizá.
Últimamente, sin embargo, la falta de energía eléctrica se está haciendo cotidiana, ya no en muchas poblaciones de la provincia sino también en los principales centros urbanos del país.
En la Gran Caracas las fallas del fluido eléctrico habían quedado en el pasado, pero ahora, desde que la Electricidad de Caracas pasó a manos del Estado, se observa con cierta consistencia la falla del servicio en el Área Metropolitana, la cual abarca la ciudad capital y las poblaciones aledañas llamadas también ciudades o poblaciones satélites dormitorios.
Y tiene que ser así, lamentablemente, pues el consumo de energía eléctrica se ha incrementado porque ha aumentado la población en esas áreas, pero no se han previsto las soluciones para evitarlo, tal como se estima en las naciones modernas cuando la tendencia apunta hacia el aumento del consumo e incremento de la población.
Además de sufrirlo los habitantes, lo padece también un número considerable de industrias y comercios que necesitan de la energía eléctrica para sus operaciones.
Hasta donde se tiene conocimiento, desde que el presente Gobierno asumió el poder, no se ha emprendido ninguna ampliación o se ha hecho una inversión significativa que permita reforzar el servicio ante un mayor número de consumidores y las instalaciones de nuevas empresas comerciales e industriales.
Como se sabe, esa empresa eficiente que era la Electricidad de Caracas, conocida popularmente también como Elecar, fue adquirida por el Gobierno y desde entonces el servicio ha venido a menos, presentando fallas cada vez con mayor regularidad y no limitado a sectores específicos sino que se trata de un problema generalizado.
No estamos descubriendo el sol cuando es harto conocido que el servicio eléctrico tiene que estar constantemente bajo revisión y supervisado a medida que aumenta el número de consumidores y por lo tanto se incrementa el uso de kilos o megavatios que exige el servicio.
Hasta donde se tiene conocimiento, no se ha emprendido una sola obra de envergadura en el sector eléctrico desde hace más de diez años, mientras tanto las ciudades han ido creciendo e instalándose, además, nuevas empresas.
Estamos entonces ante una ausencia absoluta de previsión que si no se ataja a tiempo puede conducirnos a daños mayores tanto en el sector residencial como en el empresarial. REGRESAR |