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Nunca en nuestra historia gobierno alguno había abusado tanto de las cadenas de radio y televisión, lo cual ha devenido en una penetración 'a juro' de la parafernalia gubernamental en los hogares y todos los rincones de los venezolanos, para escuchar el mismo discurso, la misma retórica y los mismos chistecitos que nada beneficioso añaden a este ambiente de politiqueo barato en el que se desenvuelve diariamente el país.
Las cadenas se utilizan muy rara vez en los gobiernos democráticos y cuando ocurre es para anunciar o dar a conocer algo trascendental que el gobierno está haciendo o porque un venezolano alcanzó algún logro relevante.
Al igual que antes de aquel aciago 11 de abril, el gobierno, que tiene el poder de las concesiones radio-televisivas, abusa, así como se lee, abusa de los millones de televidentes cansados de escuchar tanta política que nada añade y nada enseña, menos aun cuando se trata de un año electoral como el presente. Y hay quienes se prestan para que el show siga siendo show.
No puede ni debe negársele a un gobierno el derecho que tiene a encadenar los medios de comunicación radio-televisivos cuando algún acontecimiento, algún hecho, valga la pena, como alguna visita importante o alguna conferencia multinacional. Poco falta que hagamos cadenas hasta para los bautizos de muñeca en alguna fiesta patronal.
Lo peor es que quien más pierde con esta política comunicacional totalmente equivocada es el gobierno mismo, porque en esos espacios son más las radioemisoras y televisores que se apagan que aquellos que se mantienen encendidos.
Asombra, más aún, que teniendo el gobierno, como ningún otro, tantos medios de comunicación de radio y televisión como el actual -TVes, AN, Telesur, estaciones comunales, entre otras- insista en encadenar al resto de las estaciones comerciales, trayéndole pérdidas económicas para solaz del oficialismo, lo cual, entre otros cosas, produce pérdida en dinero a las estaciones de radio y televisión que ceden tiempo gratuito para escuchar ¿qué? para enterarnos ¿de qué? de nada, de más de lo mismo.
Respetuosamente solicitamos del presidente Chávez que reflexione sobre tanto encadenamiento, que no le esté negando a ese pueblo mismo que él tanto dice querer, a entretenerse y a desintoxicarse, ¿por qué no? de tanta política con la que desayunamos, almorzamos y cenamos. Y quizá hay hasta quienes piensen en un ensañamiento cruel al sensible cerebro humano.
La democracia es tener deberes, pero también es tener derechos y el atosigamiento ya alcanza niveles extremos como los decibeles que se escuchan desde algún aparato permanente encendido y repitiendo el mismo tema.
Y aún faltan tres meses para noviembre, cuando se celebrarán los comicios regionales. ¡Uuufff! REGRESAR |
| Fecha publicada: 01/08/2008 Fuente: 2001 Tema: gobierno
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