El municipio Sucre dejó de ser un terreno seguro para sus habitantes. Sólo en la tarde del lunes, dos hechos de violencia en Terrazas del Ávila se sumaron a las estadísticas. Los vecinos se sienten atados de manos, pues entre otras cosas, consideran que 300 funcionarios de la Policía de Sucre -de los 1.200- son insuficientes para resguardar a los 2.000 barrios y 36 urbanizaciones.
El presidente de la asociación de vecinos de Terrazas del Ávila, Luis Eduardo Manresa, cuenta que a las dos de la tarde un vecino cruzó la garita con una crisis de nervios. Al bajarse del carro, despavorido, contó que desde la urbanización Miranda un par de motorizados venían siguiéndolo y golpeando el vidrio de su vehículo con la cacha de la pistola con la exigencia de que se detuviera. Él viró su volante hasta la urbanización para resguardarse.
A las cinco de la tarde la situación se repitió. Esta vez con una mujer. El modus operandi fue el mismo. Según Manresa, la señora contó que además le gritaron: '¡Deténgase! Entregue todo lo que tiene porque si no la matamos'. Ella aceleró al máximo y también cruzó la garita de Terrazas del Ávila, donde el presidente de la asociación de vecinos admite: 'nos sentimos medianamente seguros'.
Desde el segundo piso de la casa de la casa de la comunidad, Manresa fue testigo de otro incidente. El 22 de julio a las 7:40pm entró una moto con dos jóvenes heridos. Ambos contaron que un par de motorizados venían siguiéndolos desde el barrio La Alcabala, en la carretera vieja Petare-Guarenas, para robarles la moto. Ellos se negaron a entregarla y le imprimieron velocidad a su escape. Como consecuencia, fueron baleados, pero vivieron para contarlo.
Cinco días después de ese incidente y a las tres de la tarde, dos motorizados entraron en contrasentido a la urbanización Terrazas del Ávila y despojaron de sus pertenencias a una mujer que se encontraba en la bomba de gasolina.
A ella no le quedó más que doblegarse. En la junta de vecinos de esta localidad, llevan un registro de los hechos violentos que ocurren durante el mes en el municipio. En julio, contabilizaron 53 homicidios y 78 lesiones personales.
UNA SOLUCIÓN
A Aura de Sabal, vecina de Macaracuay, estas historias le son familiares, pero considera que no tienen las herramientas para actuar: 'Estamos de manos atadas... no tenemos quien nos proteja'.
Felicia Espinoza, miembro también de la comunidad de Macaracuay, asegura que son pocas las veces que ven policías por las calles: 'A las seis de la tarde tenemos que encerrarnos en nuestros apartamentos, pues roban hasta en los estacionamientos de los edificios'.
Desde Terrazas de Ávila ayer los vecinos plantearon algunas recomendaciones al ministro de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín. Con ellas pretenden que se reduzcan los índices delictivos.
El presidente de la asociación de vecinos, Luis Eduardo Manresa, sugiere que podría utilizarse 2,48% de los 24 mil millones de dólares que el presidente Hugo Chávez ha donado a otros países, como medio para mejorar las condiciones de los organismos de seguridad del Estado.
Con ese porcentaje plantea que puede elevarse el sueldo de los funcionarios a dos millones de bolívares; también, comprar 2.080 unidades de transporte y 1.680 motos para las policías municipales y la Metropolitana; 30 camiones, 120 ambulancias y 100 motos para los bomberos; y, finalmente, más de dos mil unidades -entre furgonetas, camionetas y motos- para los efectivos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas y sus entes adscritos. REGRESAR |