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Con sus sacudidas aterradoras. Con el miedo paralizante mientras los techos y paredes se desploman sobre nosotros. Con su tropel infinito de muertos y las lamentaciones de los escasos sobrevivientes. Y mucho más. Una ciudad de barajitas, Caracas, que con un soplo se transforma en un montón de ruinas que se pierden en el horizonte.
Suena muy apocalíptico.
Ojalá nuestra esperanza logre detener la historia y logre detener el sismo. Según la Dirección de Riesgo de la Alcaldía de Libertador, nada más que en Antímano hay 210.000 personas en situación de riesgo. La densidad de población en los barrios es de 500 habitantes por hectárea. Altísimo. Claro. En los barrios no hay ningún tipo de control sobre las edificaciones y la gente construye un piso sobre otro piso sobre otro piso. Sin ninguna clase de defensa estructural contra el sismo. Es posible que en los barrios de Caracas la población en alto riesgo sísmico pase de 2,5 millones de personas. ¿Qué se hace? Se editan unos folletos que explican qué hacer frente a un sismo. Se aconseja a la población buscar los sitios más seguros, donde hay estructuras en concreto armado que se refuerzan unas con otras. Pero en los barrios estas estructuras no existen, los edificios no tienen fundaciones. Son recomendaciones válidas para las sólidas estructuras antisísmicas construidas en el valle, bien calculadas y bien ejecutadas. No para las frágiles de los barrios.
¿No se puede hacer algo? ¿No se pueden hacer y difundir cartillas especiales para los habitantes de los barrios? ¿No se puede poner en marcha un programa masivo de mejoramiento antisísmico de esas miles de vivienda? REGRESAR |
| Fecha publicada: 07/08/2008 Fuente: Últimas Noticias Tema: emergencia
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