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El socialismo del siglo XXI se define contra el libre mercado y el neoliberalismo salvaje, que el gobierno combate con férreos controles.
Pero mientras las empresas se paralizan y la economía se desacelera, en el sector informal impera, impune, la libre oferta y demanda. La vivienda se regula y el mercado de alquiler desaparece en las ciudades, pero nadie controla la construcción, venta y alquiler de ranchos: un negocio floreciente. Se controlan precios y escasean productos en los mercados, pero los buhoneros especulan libremente. Nadie regula el sueldo de las empleadas domésticas, pero una mano invisible lo fija en unos Bs 50 por jornada. Así también ocurre con las tarifas de lateros, taxistas, prostitutas, etc.
Al margen de la ley, estos trabajadores no tienen estabilidad, sueldo ni horario fijo, vacaciones, prestaciones, seguridad social. El sector informal genera un 15% del PIB y 43,8% de los empleos, mientras que el sector petrolero no alcanza el 20% del PIB y genera menos del 2% de los empleos.
En 2008, la desocupación bajó a 7,6% y el empleo formal aumentó a 57,1%. Logros engañosos, a costa del crecimiento del Estado y de una economía con disfraz de formalidad. En 1999 los empleados públicos eran un 15%. Hoy son 18,5%. 66,3% de los nuevos empleos surgen del sector privado, pero casi la mitad en la economía informal.
La creciente informalización alcanza también al Estado. A pesar de que el sector público emplea más de 2 MM de personas, los ministerios no cumplen sus funciones cabalmente. Las misiones intentan dar respuesta desde la informalidad: ocupan gente sin beneficios ni estabilidad laboral, pero con ingresos. No están desocupados. Son parte del 36% en edad de trabajar que ya no busca empleo. Las regulaciones, decretos de inamovilidad, impuestos, burocracia, inseguridad jurídica, inestabilidad política e ineficacia judicial, hacen imposible la iniciativa empresarial y la creación de empleos estables. Tanto en el sector público como el privado, se establecen contratos por menos de 3 meses para eludir cargas laborales, o de 6 en las cooperativas, para evitar el ingreso de nuevos socios.
La economía se paraliza. Un ejemplo: la construcción. El ferrocarril está detenido. Hace un año que las empresas no reciben recursos. Las valuaciones son devueltas con pretextos burocráticos. Se exige la creación de empleos: 'Vamos a generar 4.000'.
O los que le dé la gana al gobierno, que pone números sin sustento. Los sindicatos también presionan. Amenazan a los gerentes: 'Lo secuestramos si no engancha hoy a 10 personas'. Y luego venden los puestos de trabajo: piden hasta Bs 2.000 por un empleo. Mientras, los hombres se amarran con sus niños a las puertas de las obras para exigir trabajo. Los sindicatos son un negocio que lleva al sicariato: en un año, ya se cuentan más de 100 muertos por ajustes de cuentas sindicales. El socialismo del siglo XXI no sólo promueve la informalidad. También se hace cada vez más salvaje. REGRESAR |
| Fecha publicada: 15/08/2008 Fuente: TalCual Tema: economia
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