| Son tiempos difíciles para la banca venezolana. Factores de distinta naturaleza, algunos exógenos macroeconómicos, regulatorios y competitivos), y otros inherentes al sector, le están restando clara viabilidad económico0financiera a bancos y otras instituciones que operan en el país. Estos factores, en su mayoría dados por el ambiente extremo, están protagonizados por las llamadas gavetas o carteras administradas que impactan en más de un 40% al portafolio de préstamos bancarios, el nuevo encaje legal que inmoviliza en el BCV el 30% de los recursos captados, las regulaciones a las comisiones bancarias, los pisos y techos, las tasas de interés que reducen las ganancias del negocio de intermediación, los coeficientes mínimos de capital de carácter regulatorio que limitan el crecimiento y la expansión; y como si fuera poco, la reciente decisión de la red de seguridad bancaria (Ministerio de Finanzas, SUDEBAN, BCV, etc.) de ordenar la desincorporación abrupta de las muy controversiales Notas Estructuradas de los estados financieros de los bancos, Compañías de Seguro, Casas de Bolsa y otras instituciones financieras. SUDEBAN El período concedido para retirar del portafolio de inversiones a estos instrumentos de inversión, fue de apenas noventa días calendario, plazo definitivamente insuficiente que venció el pasado lunes 18 de agosto del 2008, razón que llevó a muchas entidades afectadas a solicitar ante la SUDEBAN prórrogas o períodos adicionales para realizar la titánica tarea de vender dichas Notas en condiciones de mercado y de precio que no afectarán sustancialmente la humanidad del patrimonio bancario o en su defecto los haberes de los depositantes. El proceso de desincorporación de estos títulos, se inició de inmediato, siendo protagonizado por algunas entidades como Banco del Caribe, Banco Real (Banco de Desarrollo), Banorte, Banesco, entre otros, que responsablemente e inscritos en la mejor práctica bancaria, absorbieron contra resultados operacionales y en el plazo concedido (90 días), el impacto económico del mandato del regulador. Varias entidades bancarias aún no completan el proceso de liquidación de notas, ya sea por el valor del mercado del activo subyacente, definitivamente relacionado con la volatilidad del mercado del dólar permuta. En todo caso, la voluntad y el deseo para cumplir existe. Las lecciones de la crisis bancaria de los 90 fueron muy claras. Las viejas y malas prácticas en el negocio bancario quedaron atrás. ✍ Leonardo Buniak REGRESAR |