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Las declaraciones del ministro de Energía y Petróleo de Venezuela anunciando que nuestro país solicitará una reducción de producción de crudo por parte del cartel Opep, a ser acordada en la próxima reunión ordinaria en el venidero mes de septiembre, produjo, en opinión de algunos analistas, un rebote en la caída de los precios del crudo. No obstante lo anterior, el precio promedio semanal continúa marcando una tendencia a la baja, con lo cual este indicador mostraría por séptima semana consecutiva un descenso de precio.
Simultáneamente el embajador venezolano ante Washington expresa su preocupación por la instrumentación de políticas por parte de ese país en el sentido de eliminar la dependencia petrolera de los suministros de crudos y derivados de Venezuela y esto pudiera traer como consecuencia un aislamiento petrolero hemisférico sobre nuestro país. Las declaraciones de los distintos voceros del Gobierno venezolano han logrado, después de casi diez años, conformar una imagen negativa sobre nuestro país a los ojos del estatus político norteamericano, y Venezuela es sentida como un país beligerantemente adverso a Estados Unidos y ante el cual la más elemental prudencia aconseja sustituirlo como fuente importante de suministro.
Los elevados precios de los combustibles han ablandado la resistencia de los ciudadanos estadounidenses para permitir la exploración y explotación de crudo en áreas por muchos años restringidas, así como también una mayor tolerancia a la instalación de nuevas refinerías.
El informe del Banco Central de Venezuela nos muestra un déficit financiero importante y entre otras razones para explicarlo señala las exportaciones a otros países financiadas por Venezuela y que en definitiva aumentan el déficit financiero del país. Los monumentales ingresos petroleros provenientes en su mayor parte de las exportaciones de petróleo y derivados al mercado de Estados Unidos han permitido cubrir los distintos proyectos y programas que el Gobierno ha decidido adelantar.
Es de todos conocido la pérdida de importancia como productor de petróleo que ha experimentado Venezuela en el seno de la Opep, así como también su desalineación con la mayoría de los miembros del cartel, por lo que sería razonable suponer que la propuesta venezolana de reducción de producción de petróleo será oída pero no seguida por la organización. El escenario más probable de esa conferencia será mantener las actuales cuotas de producción y delegar en el comité de seguimiento de precios el curso de acción a seguir.
Esa decisión tendría el efecto contrario al de las declaraciones del ministro venezolano y la misma pudiera producir un impacto negativo acelerando el descenso en los precios.
El mercado petrolero presenta un superávit cercano al millón de barriles diarios y esta situación favorece los intereses locales e internacionales del mayor productor de la Opep, Arabia Saudita. Ésta cuenta con aliados importante en la costa occidental de África, quienes al igual que los sauditas adelantan intensos programas de inversión para incrementar la producción de petróleo. Los actuales intereses venezolanos, geopolíticos, económicos, parecieran no estar en concordancia con los mayores intereses mundiales y esto nos augura tiempos difíciles por venir.
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| Fecha publicada: 25/08/2008 Fuente: Últimas Noticias Tema: petroleo
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