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| Para quienes creen que las malas nuevas terminaron con las 26 habilitantes inconstitucionales, deben seguir escuchando lo que anuncia Hugo Chávez y sus acólitos enquistados en los poderes públicos. Por una parte, su Asamblea Nacional dice estar presta para seguir aprobando leyes a diestra y siniestra, a fin de redondear el proyecto comunista dibujado claramente en los decretos-ley de la Habilitante. Por otra, Chávez está envalentonado con todos los poderes que se auto-otorgó en el paquetazo habilitado y está enardecido por las contundentes críticas a las leyes habilitadas que al unísono se han levantado desde todos los sectores democráticos de Venezuela. En consecuencia, ha advertido de manera intimidatoria que promulgará la nueva Ley de Telecomunicaciones que le permitirá desconectar al venezolano de toda forma de 'transmisión, emisión o recepción de signos, señales, escritos, imágenes, sonidos o informaciones de cualquier naturaleza, por hilo'. Ya el Tribunal Supremo de Justicia le aprobó su carácter orgánico a la que será la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, Informática y Servicios Postales. Ahora, sólo falta la aprobación de la Asamblea Nacional y el Ejecútese del Presidente. Discrecional y arbitrario Esta draconiana ley le dará el poder a Chávez de silenciar al venezolano toda 'comunicación por voz, datos y videos que esté actualmente inventada o por inventarse', cuando 'así lo exigiere el orden público, la seguridad o los intereses de la Nación'. Lo grave es que el texto de la Ley no da una definición de estos conceptos, por tanto, se deja al mandatario un amplio, discrecional y arbitrario margen para interpretarlos. Para cuando Chávez le ponga su Ejecútese, podrá arrogarse para sí el poder absoluto de suspender cuando le venga en gana todo tipo de transmisión de información, incluyendo las señales de televisión, radio, radioaficionados, Internet, telefonía móvil incluyendo mensajería de texto, hasta las vías generales de telecomunicaciones y redes. Esta Ley viola abiertamente el artículo 337 de la Constitución, que ordena que en Venezuela nadie puede suspender algún derecho humano fundamental, ni siquiera en caso de emergencia, estado de conmoción nacional, o estado de excepción. Esta misma norma constitucional incluye de manera explícita al derecho a la información como uno de los derechos humanos a respetar. Sin embargo, tal parece que al Tribunal Supremo de Justicia, a la Asamblea Nacional y al mismo Presidente de la República no les importa saltarse de nuevo a la Constitución de 1999. La intención de Chávez está más que clara. El Mandatario, como todo dictador, sabe que la fortaleza del sector democrático está en la información; que la única forma de ataque de quienes se le oponen a su autoritarismo es divulgar las violaciones a los derechos civiles, económicos y políticos; y que la única manera de parar los avances totalitarios es que la población esté conciente que los derechos democráticos se conquistan y mantienen con persistencia, lucha y arrojo REGRESAR |
| Fecha publicada: 25/08/2008 Fuente: Reporte Tema: politica
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