Se ha duplicado el tráfico y el consumo de drogas en el Área Metropolitana, mientras funcionarios policiales mal pagados, sin eficiente defensa jurídica y sin dotación periódica de uniformes, prefieren apartarse de las 'zonas rojas', sin tomar en cuenta que dejan desprotegida a la comunidad, aun así, en ciertas ocasiones instalan puntos de control que les permite detener a sujetos peligrosos, incautar estupefacientes y armas de distintos calibres.
En operativos recientes detuvieron a César Augusto Carruido Navas (24) y a Armando Hernández (27), quienes vestidos con uniforme de teniente y de subteniente del Ejército, fueron sorprendidos cuando montaron una alcabala en Las Adjuntas, Antímano, para intimidar a choferes y peatones a quienes despojaban del dinero y de otros objetos de valor. En operativos similares ejecutados en el bulevar de Pérez Bonalde, cerca de la jefatura civil, fue sorprendido Ángel Jesús Pineda Medina, al momento de distribuir más de un kilo de marihuana que ocultaba en un bolso y en Caucagüita apresaron a Juan Enrique González con otra porción de marihuana lista para venderla entre los consumidores de la zona.
Esos trabajos de protección ciudadana permitieron la detención de otros 90 individuos, de ellos 22 solicitados por los tribunales de justicia, 46 armas de fuego y más de 4 mil porciones de narcóticos.
Los delincuentes han fijado como puntos de distribución de drogas el sector La Trilla, de la parroquia San José, donde ciertos vecinos venden heroína, en Santa Rosa cerca de la avenida Andrés Bello, en el 23 de Enero, sector La Matica, en la redoma de Petare y en las inmediaciones del CC El Valle, la marihuana es distribuida con frecuencia.
El punto es, según han explicado algunos policías, que los distribuidores mayores tienen sometidos a los vecinos. Quien es detectado en denuncias, corre riesgo de muerte junto a la familia. Todos guardan silencio, nadie ve ni escucha nada. REGRESAR |