Aída Quevedo, residente de La Florida norte desde hace cincuenta años, se refiere de forma despectiva a la 'jaula', la que tuvo que instalar en su jardín para resguardar el carro.
'En varias oportunidades me robaron el reproductor'. Algunas plantas, las más vistosas, tampoco se han salvado. Y todas las noches Quevedo opta por retirar los cojines que reposan en los sofás de la terraza porque con un gancho se los llevaban.
En el edificio Sojo, los propietarios, aunque tienen estacionamiento privado, reforzaron la seguridad, enrejando cada carro.
Los que viven en casas compraron faros para iluminar los jardines y hasta cortaron los árboles evitando que los usen como escondites.
En la avenida Las Lauras, muchos no salen de sus casas después que cierran la iglesia, a las 6:00 pm. Motorizados que cometen asaltos se ha vuelto un modus operandi frecuente.
La sensación de indefensión es sólo uno de los factores que han deteriorado la calidad de vida de la primera urbanización campestre de Caracas. La proliferación de establecimientos comerciales y su incidencia sobre el tráfico es quizás lo que más atormenta a sus residentes.
Trina López de Morandi, presidenta de la Asociación de Vecinos de San Rafael de La Florida (Asosanrafael), denuncia que constantemente se viola la zonificación R3 (estrictamente residencial) con la construcción de comercios como el que se está levantando en la calle Los Naranjos, una panadería, que los vecinos no desean, y que viene a sumarse a los once establecimientos de este tipo que ya existen en la urbanización.
La situación se repite en la avenida Los Mangos, donde actualmente se construye un concesionario de grandes dimensiones, que la comunidad rechaza.
'Las horas de salida y entrada de la urbanización se han convertido en un caos, pues las vías colapsan', reclama López. Salones de festejos, depósitos y venta de materiales de construcción, clínicas, colegios y talleres mecánicos han contribuido al caos vial en las horas pico.
En los años cuarenta, La Florida ya se había convertido en una de las zonas residenciales más cotizadas de la ciudad. Hoy sus residentes hasta han tenido que lidiar con invasiones, como la que se instaló en la calle Los Almendros, y con prostitución, que merodea a pleno sol en la avenida Los Samanes. 'Ellas se instalan en la avenida Los Samanes y Las Acacias desde las 11:00 am a las 6:00 pm, en una urbanización de clase media con mucha presencia de niños y jóvenes', denuncia un vecino que pidió reservar su identidad.
Desde la avenida Los Samanes, Julio Pacheco ha visto cómo los indigentes en la zona han proliferado de manera pasmosa. 'Cometen asaltos, riegan la basura y destrozan los cables de la luz para sacarles el cobre'.
Muchas de las familias que habitan La Florida han vivido allí por tres generaciones. Es una zona familiar y con mucha gente mayor. En los últimos años muchos han vendido sus inmuebles por la inseguridad y el caos vial, pero otros insisten en rescatar la zona famosa por los árboles que dan nombre a sus calles. REGRESAR |