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La paralización y la disminución productiva de los principales fabricantes de vehículos del país continúan impactando al resto de la cadena automotriz.
Si los fabricantes de autopartes reportaron una caída en las ventas de 19% entre enero y agosto con respecto a igual lapso de 2007, entre los concesionarios el panorama es similar.
Según la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez) la producción de automóviles registró en el primer semestre un descenso de 15% al compararlo con igual período del año pasado.
Retrasos en la importación de insumos y en el otorgamiento de divisas por parte de Cadivi, así como conflictos laborales en las principales ensambladoras, especialmente en General Motors (GM), explican esa disminución.
Un recorrido realizado por El Universal a algunos concesionarios de Caracas permitió comprobar que los vendedores de autos cero kilómetros enfrentan diversas dificultades. 'Ese está vendido', 'tiene que anotarse en una lista' son algunas de las respuestas que reciben los clientes al preguntar por un automóvil.
Con frecuencia, las causas se repiten: las ensambladoras tienen varias semanas sin enviar con regularidad nuevos vehículos, apenas disponen de algunos modelos y otras veces ni siquiera hay carros disponibles.
Los concesionarios de la marca Chevrolet, ensamblados por GM, tienen aproximadamente un mes sin recibir carros, coincidiendo con el tiempo que tiene paralizada la planta en Valencia por un grupo de trabajadores del Sindicato de Vencedores Socialistas (Sinvensoc).
'Tenemos más de tres semanas sin recibir vehículos y sólo estamos trabajando con lo que tenemos en inventario', dijo el gerente de un concesionario GM que prefirió no identificarse.
La escena se repite en los establecimientos de la marca Mitsubishi. Aunque varía según la capacidad de cada concesionario, en promedio podían recibir de la ensambladora 30 vehículos mensuales, en el mejor de los casos ahora facturan 10 carros.
Los vendedores de otras marcas como Ford reconocen que no están vendiendo algunos modelos importados por las dificultades y los retrasos con que llegan al mercado venezolano.
Los gerentes de los concesionarios coinciden en señalar que el mayor afectado es el consumidor, bien sea porque no encuentra el vehículo de su preferencia, porque debe esperar en listas que superan los seis meses o porque los precios suben.
En el sector reconocen que los precios actuales se han elevado entre 15 y 20% con respecto a comienzos de año. Un vehículo que en enero costaba BsF 50 mil ahora puede venderse en BsF 60 mil.
Atribuyen dicha subida a lo engorrosos que resultan los procesos de producción y comercialización, y a la disminución de las ventas. Explican que al ser menos las unidades que están vendiendo tienen que subir los precios para cubrir 'costos fijos' de los concesionarios. Si antes los gastos se distribuían entre más carros, ahora se dividen entre pocos autos. En algunos casos confiesan que la política es hacer pequeños ajustes mensuales para no impactar severamente el bolsillo del cliente.
Aunque en el sector dicen que la venta de vehículos siempre fue un negocio cíclico con épocas de mucha demanda y poca oferta, y con lapsos donde ocurría lo contrario, coinciden al precisar que no recuerdan una situación similar a la actual.
Paradójicamente, esto ocurre en un año cuando el sector privado y las autoridades diseñaron una política automotriz que pretendía elevar la producción nacional y sustituir las importaciones de autos y repuestos.
Con este cuadro los números de 2007 y las metas trazadas para este año lucen comprometidos. Si el año pasado se vendieron 491.899 vehículos entre nacionales e importados, ahora estiman que sólo llegarán a 289.000 unidades, lo que se traduciría en un descenso de 41% y una caída de 24% con respecto al plan que habían trazado para este año de 380.000 carros, según estimaciones de Favenpa. REGRESAR |
| Fecha publicada: 31/08/2008 Fuente: El Universal Tema: auto
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