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Las cuadrillas de limpieza amanecieron barriendo los alrededores de la casa de Rafael. Hasta el pie de su cama de cartón llegaron los rastrillos y a él no le quedó otra opción que levantarse. Su hogar, está construido al borde del río Guaire, justo a la altura de las residencias Hornos de Cal en San Agustín.
Rafael no es el único hombre que ha hecho de la orilla del Guaire su residencia. Hace un mes El Universal realizó un recorrido con la misión Negra Hipólita a lo largo del río y constató cómo sacaban a más de 15 hombres y mujeres para llevarlos a la carpa del parque Los Caobos. Este era sólo un grupo de las 263 personas que Negra Hipólita había sacado durante siete operativos realizados.
Pero, aun cuando la misión intentó sacar a los indigentes del Guaire, más de 20 hombres y mujeres volvieron y siguen haciendo vida en este lugar.
La cicatrices han desfigurado la cara de Rafael y recalcan lo dura que es la vida entre la autopista y el río.
'Yo trabajé durante un año con la Misión Negra Hipólita haciendo lo mismo que hoy desean hacer conmigo: sacarme del Guaire. Pero como me conocen, no se meten conmigo. Me fui de la misión porque no ganaba mucho dinero. En la calle hago más', afirmó Rafael, quien ahora es indigente y afirma no querer reintegrarse a la sociedad.
Mientras tanto, Javier, de 34 años, recogía latas en la autopista a la altura de Quinta Crespo. Hace dos semanas había escapado de la carpa de Negra Hipólita en el parque Los Caobos. 'Yo quería que me ayudaran, pero siento que no hicieron nada por mí. Por eso me escapé de la carpa', afirmó el indigente.
Otros dos hombres y una mujer estaban a 500 metros ingiriendo sustancias químicas. Dos hombres más dormían a la altura de El Paraíso, y una mujer que había sido llevada por la misión, regresó a su casa improvisada a la altura de la Maternidad Concepción Palacios. Lo mismo sucedió con tres hombres más, quienes dormían al lado del río, justo debajo del puente de El Paraíso.
'Hay muchos indigentes en el Guaire. Cada vez veo a más personas. Muchos se esconden en los túneles. Lo único es que no se meten con nosotros', dijo una trabajadora de la cuadrilla de limpieza del Ministerio del Ambiente.
Alexander, también es desertor de la misión. Él fue llevado a la carpa y después, lo enviaron a trabajar en una panadería en el estado Carabobo. Todo, era parte del plan de inserción al campo de trabajo formal.
'Me pusieron a trabajar en una panadería pero no pagaban. Se aprovechan de uno, por eso regresé a la calle. Después de dos meses me regresé. Y aunque aquí paso más trabajo, prefiero ganarme mi dinero', afirmó el hombre de 28 años. REGRESAR |
| Fecha publicada: 04/09/2008 Fuente: El Universal Tema: gobierno
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