No se trata en nuestro título de ninguna figura retórica o imagen poética, sino de los apagones de ahora. Ocurre que a las pérdidas materiales individuales y colectivas y a las no placenteras emociones, también individuales o colectivas, como el miedo y el propio terror, causadas por estas perturbaciones en el servicio eléctrico, se ha ido agregando otro resultado, menos obvio y que podría ser -¡ojalá!- menos negativo, a la postre. Pensamos, en efecto, que estos apagones, como los del pasado mes de abril, han servido paradójicamente para alumbrarnos, para iluminarnos sobre asuntos de incuestionable importancia para la vida del país.
Nos referimos al estilo de gobierno, a la gobernabilidad en general del actual régimen, y la terrible lucha interna que se libra en nuestro país en el terreno concreto de la formación de la opinión pública.
De 'alumbrar' dice el DRAE:'disipar la oscuridad y el error, convertirlos en conocimiento y acierto'.Veamos, entonces, cuál es la oscuridad y el error que en nosotros disipan estos apagones.
Desde el momento en que ocurrió el primer apagón, el gobierno y los difusores de la opinión oficial fueron categóricos: un 'accidente' más, cuyo origen y causas serían obra de la incapacidad del pasado régimen, de fuerzas de la naturaleza o de posibles saboteadores, pero cuya inmediata superación está de antemano asegurada por la competencia y gestión del actual régimen. Pero, también, desde ese mismo momento, los venezolanos en edad de razón hemos sido bombardeados por informaciones que por mero sentido común nos llevan a sospechar que apagones de tal magnitud vinieron al país para quedarse agravarse mientras duren sus causas: descuido en el mantenimiento de las plantas hidro o termoeléctricas; ausencia de toda planificación (en este campo, hasta en Venezuela se hacen planes desde 5 hasta 30 años, donde se toma en cuenta, evidentemente, el aumento del consumo y el desgaste de las fuentes); carnetización, más que ideologización ,del personal técnico y de la fuerza de trabajo en general.
¿Quién no ha oído hablar de la lentitud, y la ineficiencia con las que se está construyendo una nueva planta hidroeléctrica? ¿Quién ignora la obsolescencia o el desgaste total de las plantas de estaciones termoeléctricas como 'El Palito'? ¿Quién ignora que esta situación sólo es remediable en cinco o diez años, si es verdad que el gobierno cuenta financieramente con qué hacerlo? Necesitaríamos estar ciegos para no ver lo que estos apagones nos alumbran desde todos los ángulos. Por un lado, el estilo de gobierno de Hugo Chávez es enemigo de dar a conocer la verdad. Y, por el otro, que verdad siempre lo que ayer circuló entre nosotros como rumor o declaraciones de gente interesada o mal informada. REGRESAR |