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Uno de los primeros episodios de pugna, contradicción o enfrentamiento entre el régimen bolivariano y la burguesía agraria ocurrió hace nueve años, iniciándose el actual gobierno. Fue la disputa originada por la expropiación del fundo 'La Marqueseña', ubicado en los llanos occidentales. El Gobierno decretó la incautación de aquel predio, según dijo, porque estaba mal explotado y sus tierras, ubérrimas al decir del ministro de Agricultura del momento, J. J. Montilla, permitirían transformar los llanos en un verdadero Canaán. El dueño de aquel fundo no hizo lo de todos los dueños expropiados en Venezuela, correr a ofrecerle la consabida 'mordida' a altísimos dignatarios del Estado y obtener así una óptima indemnización. Aquí desde los años 30, cuando el petróleo empezó a enriquecer al Estado, la mejor manera de vender una finca consiste en ofrecérsela al Estado o provocar una expropiación. Como toda regla, sin embargo, tiene su excepción, el propietario de 'La Marqueseña', al principio ofreció resistencia y algo más insólito, apeló a la prensa para demostrarle que su predio estaba bien cultivado y que sólo por capricho o arbitrariedad podía se expropiado. A la postre, la 'mordida' debió mediar en aquel destemplado conflicto porque los presuntos contrincantes fumaron la pipa de la paz determinando el fraccionamiento del fundo. Una parte seguiría en manos del poseedor amenazado y luego complacido, y en la otra se ensayaría la propiedad cooperativa.
Sería interesante ver si la producción ha aumentado o ha sido modernizada en aquella parte de 'La Marqueseña' que iba a ser objeto del ensayo cooperativo y así sellar la superación de las injusticias con el destierro del atraso. ¿Ha crecido la producción allí? ¿Es más eficiente la porción cooperativa que la tradición dejada en manos del antiguo dueño? ¿Se han diversificado los cultivos? ¿La producción por hombre ocupado o por hectárea es, en el sector cooperativo, igual, mayor o menor que en el otro? Si los cooperativistas allí asentados recibieron créditos del Estado para operar ¿han cumplido las obligaciones del pago puntual? No hay información alguna sobre estos extremos o aspectos cuyo conocimiento nos permitiría saber si las lacras latifundistas desaparecieron de la famosa hacienda.
Un gobierno tan parlanchín como éste, gobernado por un ciudadano oriundo de los llanos occidentales, debería plagarnos de informaciones sobre este caso, el cual bien podría calificarse de pionero de la reforma agraria bolivariana. Por el contrario, todo lo relativo a 'La Marqueseña', con cuyos resultados debería el Gobierno atiborrar los aires de Venezuela en una campaña propagandística digna del cojo Goebbels, parece condenado a ese silencio que la Iglesia Católica atribuye al limbo. No hay dato, sugerencia o atisbo alguno que permita fundamentar un análisis con alguna seriedad objetiva.
El silencio del gobierno indicaría que en 'La Marqueseña' las cosas siguen iguales o han retrocedido. El gobierno bolivariano es lo más deshonesto y lo más desordenado que haya visto Venezuela. Aquí creíamos o creyeron muchos que un gobierno militar sería modelo de eficiencia, disciplina y honestidad, ha sido todo lo contrario. Pero como la ineptitud no puede jamás ser completa, ni que lo quisiera alguien, el gobierno bolivariano es excelente en la publicidad. Este es un gobierno que parece tener en la cima más alta a un incompetente, pero ha sabido encontrar a unos Goebbels casi geniales para la propaganda. Convertir en socialista a un gobierno reaccionario y fascista, pretender una supuesta preeminencia antiimperialista cuando Venezuela despacha a diario más de un millón de barriles a EEUU son prodigios o hazañas publicitarias que merecerían un Premio Pulitzer. 'La Marqueseña' puede estar sirviendo para que los dirigentes oficialistas de Barinas hagan sus sancochos sabatinos.
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| Fecha publicada: 05/09/2008 Fuente: El Mundo Tema: bienes
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