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En Colombia y Brasil se fabrican municiones como en Venezuela. Pero en ambas naciones los cartuchos son marcados con los números de los lotes de producción, lo que facilita el trabajo de rastreo en caso de pérdidas o desvíos al mercado ilegal. César Marín, activista de la Red de Acción Internacional contra las Armas, Iansa, por sus siglas en inglés, considera que la impresión de los datos en las balas fabricadas en el país no sólo es recomendable: 'Es completamente necesario que se haga'. Los ejemplos colombiano y brasileño demuestran que el Estado puede adoptar la medida. 'Son países vecinos, de América Latina, con problemas semejantes. Queda claro que es factible', afirmó.
Iansa, Amnistía Internacional y Oxfam adelantan una campaña mundial por el control de las armas ligeras y pequeñas. Marín, quien es venezolano, de 32 años de edad, es el coordinador mundial de la iniciativa en la organización a la que pertenece: 'Las fuerzas militares de Alemania y Francia también emplean cartuchos marcados y eso no les ha ocasionado problema alguno'. El control de las municiones es un asunto central en Venezuela, donde 99% de los homicidios en 2006 se cometieron con armas de fuego, de acuerdo con las estadísticas oficiales de ese año, divulgadas por la Comisión de Reforma Policial.
El mecanismo del marcaje permite el reconocimiento de los códigos numéricos o alfanuméricos después de que el cartucho ha sido disparado. La información ayuda al rastreo, a través de los registros de ventas de las bases de datos de los fabricantes. Según Marín, hay naciones que aplican la marcación incluso a cartuchos que son importados: 'Si por ejemplo comienzas a ver municiones del mismo lote, relacionados con una serie de robos de bancos, entonces puedes identificar responsabilidades con mayor rapidez'.
Indumil es el nombre de la empresa colombiana que tiene el monopolio para la fabricación de municiones y armamento. Los procedimientos que facilitan el rastreo de ambos le han permitido concluir a las autoridades del vecino país que la mayor parte del material bélico ingresa por tráficos ilegales. Se calcula que la compañía es capaz de resolver 98% de los requerimientos de autoridades judiciales y policiales, de acuerdo con trabajos publicados por la revista En La Mira del Observador Latinoamericano de Armas de Fuego. La metodología de la Compañía Brasilera de Cartuchos es semejante.
Balas fabricadas en la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares -de las que se surten la Fuerza Armada Nacional, las policías y usuarios civiles- han estado vinculadas con la comisión de actos delictivos, según se desprende de los testimonios de vecinos de zonas populares y de funcionarios policiales. Se solicitaron por escrito entrevistas con voceros de la empresa y de la Dirección de Armamento de la FAN, pero no se obtuvieron respuestas. Marín opina que debe investigarse en las unidades de medicina legal del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas cuántos de los cartuchos vinculados con la comisión de homicidios fueron producidos en el país. 'Sería muy bueno que se garantizara el acceso para realizar una investigación de ese tipo y proponer medidas', expresó.
El comisario Eliseo Guzmán, ex director de la policía científica, coincide en que el marcaje de las municiones puede ser mejorado. Pero también considera que no ha sido asunto prioritario la averiguación sobre las fuentes: 'Hasta ahora no se ha prestado atención en las investigaciones a la comparación con otras municiones'.
Incluso organizaciones internacionales, como Small Arms Survey, han desarrollado manuales con protocolos básicos para identificar la procedencia de cartuchos, que pueden guiar a las autoridades hacia los lugares donde son fabricadas, con el propósito de detener los flujos ilegales.
Edwin Rojas, director de Prevención del Delito del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia, atribuyó a mafias organizadas la responsabilidad del ingreso de municiones en el mercado negro que surte a la delincuencia. La tasa de homicidios en el mundo se sitúa entre 20 y 25 víctimas por cada 100.000 habitantes. América Latina, de acuerdo con las estadísticas citadas por Marín, aporta entre 60% y 70% del total, fundamentalmente por la inseguridad. Sólo en Colombia existe un conflicto armado abierto. REGRESAR |
| Fecha publicada: 09/09/2008 Fuente: El Nacional Tema: gobierno
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