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| Este año los precios del petróleo indicados por el representativo WIT, de Texas, Estados Unidos y otros marcadores, inclusive el de la OPEP, han mostrado un debilitamiento persistente, a veces acelerado. Más recientemente, desde mediados de julio, el descenso ha sido de alrededor de US$40 el barril, situándose en el presente en US$107. Existe la posibilidad que de ese movimiento lleve el precio a un nivel de alrededor de US$100, considerado por algunos analistas como de equilibrio entre oferta y demanda. Lo cierto es, en todo caso, que los pronósticos no son optimistas en cuanto a una recuperación inmediata del petróleo y hay que prepararse para una eventual estabilización, en el caso de la cesta venezolana de exportación, de US$90; un precio más bajo podría ocasionar desajustes y desequilibrios sensibles en la economía venezolana... Déficit Algunos comentarios preliminares sobre la perspectiva petrolera de Venezuela pueden ser oportunos. Nuestra dependencia económica con respecto al petróleo es ahora mayor que hace 10 años. El extraordinario aumento de la capacidad para importar en función de las divisas petroleras ha afectado desfavorablemente el potencial interno de producción, y se da la paradoja de que, en lugar de sustituir importaciones, estamos sustituyendo producción nacional. El incremento del servicio de la deuda externa, pública y privada, gastos públicos y privados en el exterior, todo lo cual se sitúa actualmente en US$70.000 millones anuales aproximadamente, sin tener en cuenta la salida neta de capital que el año pasado superó los US$27.000 millones. Los ingresos petroleros esperados a US$90 el barril, con una exportación efectiva comercial de 600 millones de barriles anuales serán de US$54.000 millones, por lo que tendría lugar un déficit de US$16.000 millones. Aun estimando una exportación de 700 millones de barriles a US$90 -o sea un total de US$63.000 millones habría un déficit de 7.000 millones. ✍ D. F. Maza Zavala REGRESAR |
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