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Los precios del petróleo, como los de cualquier otra mercancía en el mercado capitalista mundial, los determina la ley de la oferta y la demanda. Pero como los ciegos, esa ley tiene lazarillos que la guían o la aconsejan. En el fondo, la acción de los lazarillos tiene como fin, guiar, orientar o frenar al petróleo en los escabrosos senderos del mercado mundial.
¿Quién o quiénes son esos lazarillos portentosos que guían a una cieguita tan codiciada como es la cotización del petróleo? Hay varios, todos ellos, aunque parezca curioso, ubicados en el lado de la demanda. Los lazarillos de la oferta o ubicados en el ángulo de la oferta son de dos categorías. Por un lado están los gobiernos de los países productores. Estos productores, de jerarquía tan sobresaliente, son ante todo los miembros de la Opep, uno de los carteles imperialistas más influyentes del mundo de hoy. Dentro de esa organización hay jerarquías, es decir, dirigencias por la magnitud de sus miembros. Arabia Saudita ocupa allí el primer lugar con 10 millones de barriles diarios, seguida de Irán con cerca de cuatro millones. Arabia Saudita tiene un cortejo, formado por otros productores de la Opep sobre los cuales influye o de los cuales es algo así como confidente o consejera. Si dijéramos que Arabia Saudita es el primer lazarillo de la cieguita que es la ley de la oferta y la demanda en el área del petróleo, no estaríamos mintiendo.
El otro lazarillo, o que actúa para que la cieguita no se despeñe y vaya a romperse la crisma, es el grupo de grandes compañías, privadas y estatales que producen, distribuyen y venden la casi totalidad del petróleo que entra al comercio internacional. Unas 10 compañías tienen ese rango. No resisto la tentación de mencionarlas por sus nombres: Exxon Mobil, Royal Dutch Shell, British Petroleum, Amoco, Total, Chevron, ENI, Conoco Philips, Gazprom, China Oil, Petrobras y Repsol. Allí están las 10 compañías imperialistas más poderosas que, con Arabia Saudita y su 'combo' peninsular, determinan, orientan o regulan, haciendo de lazarillo, la ley de la oferta y la demanda.
Lo ocurrido en 2008 hasta ahora ilustra mejor que una lección de Economía Política, cómo y porqué se mueven los precios del petróleo. Hasta el 1° de julio del presente año, las cotizaciones del petróleo estuvieron ascendiendo, ese día llegaron a 147 dólares el barril, de repente frenaron y ya el 5 de julio habían marcado una tendencia a la contracción. Días antes Arabia Saudita había convocado a una reunión de países productores y consumidores de petróleo. Hay que frenar, dijo el ministro de Petróleos de ese país. Nuestro ministro de Energía trató de oponerse. Pero donde manda capitán no manda marinero. Prosperó la propuesta de Arabia Saudita y los precios del petróleo no han hecho, desde principios de julio, que bajar hasta rayar en los 105 dólares por barril que marcaron este 3 de septiembre.
Fue Arabia Saudita quien auspició, toleró o cooperó en la tendencia alcista vigente hasta los primeros días de julio y luego la misma Arabia Saudita quien perfiló y viene definiendo la tendencia bajista. ¿Por qué ese reino arábigo prohíja o apadrina dos tendencias tan contradictorias? Es la pregunta clave. Con la tendencia alcista Arabia Saudita buscaba recuperar la jerarquía que ha alcanzado entre los países imperialistas o como imperialismo mediano. Alcanzado tal objetivo había que virar, porque, con una recesión en el mercado mundial, mantener las alzas era acentuar aquella crisis. Arabia Saudita tiene medio billón de dólares invertidos fuera de sus fronteras. Bajar la cotización del petróleo de 150 a 100 era algo esencial y Arabia Saudita lo ha logrado. No bajarán más los precios. El dólar está más o menos estabilizado, lo cual también es vital para los sauditas que tienen sus reservas en bancos gringos. En la Opep y en el petróleo manda Arabia Saudita. REGRESAR |
| Fecha publicada: 12/09/2008 Fuente: El Mundo Tema: petroleo
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