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La industria automotriz experimenta uno de sus peores años, y en medio de ese panorama Ford Andina considera que aún hay motivos para mantener la sonrisa en el rostro. En Venezuela, la marca de origen estadounidense pasó de ensamblar 168 a 140 vehículos en su planta de Valencia debido a los retrasos en la entrega de divisas por parte de Cadivi, lo que les dificultó la importación de material para producirlos. Hasta el momento, han estado exentos de estallidos sindicales, pero no escapan del ausentismo laboral, fomentado principalmente por leyes recién creadas, como la Lopcymat. Sujetos a una nueva política automotriz que redujo la llegada de vehículos fabricados en el exterior, Ford tiene más de un reto que afrontar.
Gabriel López, presidente de la compañía en Venezuela y en la región Andina, aseguró que a pesar del crítico panorama no es el momento para irse del país. 'Venezuela sigue siendo un negocio razonable para la compañía. Creemos que la industria automotriz en el territorio venezolano tiene futuro, razón por la cual no creo que sea el momento para tomar una decisión distinta a mantener la planta operativa y dar continuidad a las inversiones', dijo el ejecutivo de Ford durante la presentación para América Latina del nuevo Focus, un modelo que se comercializará entre 79.000 y 97.000 bolívares fuertes a partir de noviembre.
Aunque asegura desconocer qué puesto ocupa actualmente Venezuela en el ranking de ventas de Ford en América Latina, López reconoce la caída de la comercialización de vehículos en el país. En 2007, la marca colocó en el mercado nacional más de 80.000 unidades, cifra que este año podría cerrar en 45.000, aproximadamente.
'Producir y vender carros en Venezuela es un buen negocio. Por supuesto, fue mucho mejor negocio el año pasado que éste. Estos problemas de productividad que hemos venido presentando aumentan el costo de la producción por unidad', indicó López.
Más que cercar a los empresarios de la industria automotriz, el ejecutivo de Ford asegura que las nuevas regulaciones en el sector afectan con mayor intensidad al último eslabón de la cadena: el usuario.
Explicó que la dificultad para ensamblar o importar vehículos está reduciendo la oferta en el mercado y ante la escasez se disparan los precios.
'Cuando no podemos producir los 168 vehículos que tenemos planificado y sólo producimos 140 unidades, quedan 28 carros menos, cuyo costo fijo debe ser absorbido por una base de producción más pequeña. El tema del precio es una cuestión de oferta y demanda. Nos ha costado muchísimo trabajo hacerle entender esto al Estado', expresó López.
La importación con recursos propios, el uso de vías de transporte más expeditas, como la aérea, y el pago de grandes deudas con proveedores internacionales son otros factores que influyen en el incremento de los precios de los vehículos de Ford, precisó López.
En vía de recuperación.
Si bien no cree que habrá una flexibilización de la política automotriz para 2009, López aseguró que existe una mayor disposición gubernamental para resolver los conflictos del sector.
'Nuestras expectativas son encontrar soluciones a cada uno de los problemas, trabajando de la mano con el Gobierno.
Los certificados de no producción del Milco se han agilizado en los últimos 45 días, nos faltaría ver un flujo continuo de divisas para el sector y así poder pagar a los proveedores en un lapso no mayor de 60 días.
En materia laboral, todavía tenemos cosas que trabajar con el Ministerio del Trabajo', señaló López.
Esta esperanza permite a López calcular que para el próximo año podrán importar desde la planta de Ford en Argentina unas 5.000 unidades del nuevo Focus. REGRESAR |
| Fecha publicada: 14/09/2008 Fuente: El Nacional Tema: auto
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