9 de Junio de 2026  
Acerca de | Mapa del Sitio | Recomiéndenos | Pagina de inicio | Novedades |
2284 webs  
   

Noticias y Titulares de Venezuela


Novedades en Guia.com.ve

Temas
PRINCIPAL

Acerca de Venezuela
Automóviles
Bienes Raices
Comercio Exterior
Comida y bebida
Compra y venta
Computación
Cultura y arte
Deportes
Economía y finanzas
Educación
Emergencias
Empleo y trabajo
Empresas
Entretenimiento
Eventos y fiestas
Franquicias
Gobierno
Hogar
Internacional
Internet
Juegos
Leyes y Trámites
Marketing y Publicidad
Medios de Comunicación
No Gubernamental
Petroleo y Energia
Política
Salud
Sexo
Sucesos
Telecomunicaciones
Transporte
Turismo

ACTUALIDAD
CALENDARIO
NOTICIAS
RANKING
RSS
TIENDA
VIDEOS

IN ENGLISH
De interés



 


S i el gobierno bolivariano no fuera tan sectario, hace mucho tiempo le hubiese otorgado a Solveig Hoogesteijn la Orden Ernesto Che Guevara en su Primera Clase por sus contribuciones a la lucha contra el imperialismo cultural. Resulta que en 1987 nuestra apreciada cineasta realizó la grandiosa proeza de derrotar en las taquillas de las salas de cine a todas las películas made in USA exhibidas ese año en el país, incluyendo Superman, que resultó la más taquillera a escala mundial.

Lo hizo con Macu, la mujer del policía, una producción nacional basada en un sonado doble asesinato pasional cometido por un oficial activo de la Policía Metropolitana Para ese entonces los cineastas podían escoger libremente sus historias sin que se les excluyera por razones políticas y con el propio dinero del Estado se filmaban películas cuestionadoras de los mismos gobiernos que las financiaban.

Por ejemplo, en los años sesenta, con aporte oficial, Jesús Enrique Guédez realizó La ciu dad que nos ve, un documental sobre las difíciles condiciones de vida en los barrios pobres de Caracas. En 1980, con aportes del gobierno de Luis Herrera Campins, Román Chalbaud filmó Cangrejo I y II, donde se muestran sin tapujos las componendas de abogados y jueces con los poderes económico, religioso y político. Y ya en los noventa, con el aval del segundo gobierno de Pérez, Carlos Azpúrua filmó Disparen a matar, una valiente denuncia sobre la violación de derechos humanos por parte de la Policía Metropolitana. Era un tipo de cine con temas de actualidad que atraía a los espectadores especialmente por su mirada crítica .

En el presente, ya lo sabemos, las cosas han cambiado.

Los cineastas se cuidan mucho de presentar a las instituciones guiones que resulten críticos del Gobierno y es muy probable que por esa razón nos estemos privando de ver largometrajes de ficción sobre los avatares del asesinato del fiscal Danilo Anderson y el 'maletinazo' de Antonini, o documentales sobre las muertes masivas de waraos en el Delta. En los diez años que han transcurrido, los pocos filmes políticos que se han realizado, como El Caracazo de Chalbaud, son absolutamente incondicionales a las convicciones ideológicas del régimen. Es el caso también de producciones de la novedosa Villa del Cine como La clase, basada ¡aunque usted no lo crea! en una novela muy amateur del por entonces ministro de Cultura, donde los pobres son buenos -muy buenos- y los ricos malos malísimos.

Apenas han transcurrido dos años de su apertura y ya puede decirse con certeza que la Villa del Cine es un fracaso. De las cuatro producciones realizadas, incluyendo Miranda de Luis Lamata -se dice que la más costosa película del cine nacional- ninguna ha permanecido más de un mes en cartelera de las salas comerciales.

El caso extremo es Comando X que no resistió ni siquiera una semana a pesar de que se trata, cuentan, de una película hecha para burlarse groseramente de los venezolanos de oposición.

Quienes han trabajado en la villa cuentan, en voz baja por si acaso, que el lugar parece una comedia de equivocaciones. Películas que se extravían una vez concluidas. Otras que es necesario rodarlas de nuevo porque la imagen quedó fuera de foco.

El edificio fue inaugurado cuando ni siquiera los baños estaban terminados. Las instalaciones tienen defectos técnicos y hubo que remendarlos porque el ruido de la cercana autopista de Guarenas perturbaba las grabaciones. Y, para colmo de males, por órdenes del dadivoso presidente Hugo Chávez, Danny Glover le arrebató de su presupuesto la escandalosa cifra de 18 millones de dólares para realizar un solo film extranjero; es decir, una cifra equivalente a lo que Cenac gasta en 3 años para financiar unos 15 filmes venezolanos.

Dacha Nazoa, autoridad en el área, ha dicho en El Uni versal (08-09-09) que la Villa es 'una caja negra', sin contraloría, en la que nadie sabe qué sucede. Rodolfo Izaguirre, otra autoridad, la retrata en El Mundo como un centro encerrado en sí mismo, sectario y sesgado. La sicóloga Lorena Almarza en El Nacional (08-08) la defiende como un proyecto ideológico, bolivariano por supuesto. Y Leonardo Henríquez (1-09-08), en el mismo diario, ve un Acoraza do Potemkin en su futuro.

Yo, por el contrario, avizoro un Titanic. Pero caribeño. No sería mala idea que, sectarismo aparte, llamen a Solveig y le pregunten cómo se hace en buenas lides para derrotar el cine americano. Que se supone es la motivación mayor por la que se creó La Villa.



REGRESAR


Fecha publicada: 15/09/2008
Fuente: El Nacional
Tema: cultura

Noticias por día


*** noticias no disponibles ***
     
 

Copyright 2002-2018 por Guia.com.ve
Su privacidad | Contáctenos

Noticias de Venezuela | Carros en Venezuela | Eventos y fechas de Venezuela | Turismo en Venezuela | Gobierno de Venezuela | Inmuebles en Venezuela | Empresas de Venezuela | Internet en Venezuela