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Las trabas para importar libros están impulsando a los autores nacionales como Ana Teresa Torres, Inés Quintero, Manuel Caballero y Elías Pino Iturrieta, que ahora se leen más, explica Ulises Milla, director del grupo editorial Alfa.
El conglomerado conformado por los sellos Alfadil y Códice y las librerías Alejandría y Ludens celebra sus 50 años de fundado apostando por el libro nacional, dice Milla. 'Es un sueño hecho realidad porque recuerdo a mi padre (Leonardo Milla) diciéndome a principios de los noventa que los escritores venezolanos no se vendían. Él decía que era una cuestión de tiempo y el tiempo le dio la razón'.
En los últimos años, Alfa ha hecho de la edición de autores venezolanos el corazón de su negocio, a la vez que ha ido abandonando su rol de importador.
-Las editoriales hablan de un boom en la venta de libros, mientras que los académicos insisten en que el venezolano no tiene hábitos de lectura. ¿Quién tiene la razón?
-Se presume que hay más lectores porque las ventas de libros nacionales han aumentado. No sé si se trata de gente que antes leía obras importadas y ahora ha perdido el prejuicio que había con los escritores venezolanos. Se creía que no estaban a la altura de los españoles o los del Cono Sur.
-Quizás están leyendo más autores venezolanos porque ya no alcanzan los dólares de Cadivi -Eso tiene mucho que ver. Empero, creo que el mercado ha despegado por la conjunción de diferentes variables. Se ha dicho hasta la saciedad que las circunstancias históricas y políticas han impuesto la necesidad de revisarnos y leernos a nosotros mismos.
- Su distribuidora dejó de importar los sellos Anagrama y Tusquet. ¿Se volvió misión imposible traer libros foráneos? - Los trámites son agotadores.
Cadivi funcionó durante un tiempo; a pesar de ciertas trabas burocráticas los plazos se cumplían con cierta regularidad. Sin embargo, la demanda que existe en el país de productos importados desbordó a este organismo. Luego se introdujo un nuevo requisito, que es el Certificado de No Producción Nacional.
Mientras todo eso pasaba, nuestra editorial iba creciendo, se fortalecía el catálogo de autores nacionales y esa parte del negocio necesitaba más atención. Así que fuimos abandonando la importación.
-¿El mercado puede subsistir exclusivamente con autores venezolanos? - En nuestro caso sí, porque apostamos a un nicho con escritores consolidados como César Landaeta, que ha vendido 23 mil ejemplares de Cómo mandar a la gente al carajo. Sin embargo, no es lo ideal. El libro nacional puede satisfacer entre 15% y 20% de la demanda; el resto son necesariamente libros importados, que están desapareciendo de las librerías.
Muchos no lo notan porque el libro es un elemento físico que te permite jugar con el espacio y hacer parecer que está lleno. Pero si estás informado de las novedades te das cuenta de que están desprovistas.
-Eso ha beneficiado a los autores nacionales de su catálogo -Sin duda. Se ha abierto un espacio que no estaba por el desabastecimiento. Pero no creo que sea la fórmula ideal para que los autores nacionales se impongan, el mercado debe descansar exclusivamente en la calidad de las obras. REGRESAR |
| Fecha publicada: 15/09/2008 Fuente: TalCual Tema: cultura
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