La expulsión del embajador de Estados Unidos en Venezuela, Patrick Duddy, anunciada ayer por el presidente Chávez, en el marco de un gesto de 'solidaridad con el Gobierno y pueblo de Bolivia', no significa una ruptura de relaciones, pero sí el pico más alto en una relación política cada vez más tensa.
Así lo aclaró, la internacionalista Elsa Cardozo, quien explicó que todo el personal diplomático norteamericano permanecerá en el país y será conducido por el encargado de Negocios de la embajada o el que tengan a bien designar los estadounidenses.
Advirtió que la expulsión del diplomático es un gesto, que junto al anuncio de la intervención militar en Bolivia, la connotación que se le ha dado a las maniobras rusas en el país y las restricciones en los vuelos de la aviación comercial, son sin duda la evidencia de que en el gobierno existe la intensión de aumentar la tensión y de jugar a la provocación.
Cardozo alertó sobre la posibilidad de que ese doble frente: una relación comercial fluida y una política muy tensa, en la que se mueven las relaciones de Venezuela con EE.UU. últimamente, pueda estar llegando a su fin.
'Hoy los inversionistas estadounidenses en el país la tienen cada vez más difícil en un entorno, nacionalizador, de una Pdvsa frágil y con continuas interrupciones de la aviación comercial', reiteró.
Desde el año 2002, cinco embajadores de EE.UU. han protagonizado esta especie de novela llena de altibajos propios de una montaña rusa.
John Maisto, Donna Rhinak, Charles Shapiro, William Brownfield y Patrick Duddy engrosan la lista. REGRESAR |