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Desde hace algunos meses se puede ver en los estantes de los supermercados productos que por mucho tiempo estuvieron 'desaparecidos', lo que obligaba a la gente a pasarse la voz y a llevarse ciertas cantidades cuando algún carro con determinado alimento llegaba a los comercios, o a pagar más caro por ellos, incluso en expendios formales; ni hablar de los puestos de buhoneros.
Leche, azúcar y aceite, el mismísimo Mazeite, perdido por mucho tiempo y sustituido de alguna forma por la presentación de 400 mililitros que apenas si se consigue han retornado a las estanterías.
Las denominadas compras nerviosas han cesado de cierta forma, pues más de un consumidor observa el paquete de azúcar Montalbán de dos kilos y es capaz de decir: -Tengo en la casa. Mejor no lo llevo. Igual ocurre con la leche.
A pesar de que haya cierta canti- dad de estos productos en el mercado, el que haya aparecido el aceite de maíz marca Mazeite ha provocado que se repitan situaciones del pasado reciente. El jueves pasado en la mañana en el Central Madeirense de Bello Campo (Caracas) observamos a amas de casa cargar tantos litros como para cocinar por tres años, aprovechando la disponibilidad del producto y el hecho de que fuera vendido a precio oficial. Más si en los estantes el común denominador es el aceite de soya, girasol o tipo mezcla.
La carne, cuyo precio máximo fijado en Gaceta Oficial es de 17,60 bolívares, se consigue en la mayoría de los establecimientos, bien se trate de un supermercado, abasto o mercado. El Mercal visitado sólo vendía pollo. Pero el problema sigue siendo el mismo, con excepción del supermercado, donde la mayoría de los cortes de carne ofrecidos entraba en la categoría de primera.
De resto, el producto es vendido por encima de los 20 bolívares fuertes con la excusa de que se trata de cortes sin grasa (solomo de cuerito, punta trasera y lomito), no afectados por la regulación. Caso contrario el del pollo, cuyo precio oficial es Bs.F. 8,39, y se consigue en oferta hasta en Bs.F. 6,40 en abastos.
La situación obliga a los consumidores a recorrer más de un establecimiento, tal vez no tanto como en meses anteriores, para conseguir mejores precios y quizá alguna oferta.
ESTO ES LO QUE HAY
Teresa López, directora ejecutiva de la Cámara Venezolana de Importadores, Fabricantes y Distribuidores de Productos Lácteos (Cavelácteos), asegura que tanto la leche en polvo como la de larga duración que se ve en los estantes de los establecimientos comerciales es la que trajeron los importadores a partir de mayo de este año.
La nueva Ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria ha introducido ruido en el mercado al no diferenciar entre acaparamiento y almacenamiento y eso ha llevado al sector a comprar menos cantidades del producto para el último trimestre del año a fin de evitar incurrir en delito, tomando en cuenta la alta discrecionalidad con la que cuentan los funcionarios públicos e incluso consejos comunales en esta materia.
López dijo que el Gobierno no debe permitir un nuevo desabastecimiento y alertó sobre las consecuencias de excesivos controles.
MERCADO ENDULZADO
Rafael Chirinos, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Cañicultores de Venezuela (Fesoca), asegura que el suministro de azúcar es normal y continuará así por el resto del año.
A la fecha, los centrales azucareros han importado 430.000 toneladas métricas del producto crudo de Colombia y Brasil, lo que ha garantizado el abastecimiento desde abril y hasta el próximo mes de noviembre.
El mercado consume 95.000 toneladas métricas mensuales y la producción local hasta septiembre es de 680.000 toneladas métricas.
Para comprar azúcar y leche los importadores necesitan ser autorizados por el Gobierno Nacional y ello se hace a través de licencias, con las cuales se busca proteger al productor nacional.
CORTES NO HAY, BANDEJAS SÍ
Desde hace buen tiempo las neveras del área de carnicería lucen desoladas en los supermercados.
Los cortes no se ven, pero se observa a los carniceros preparar bandejas, cuando hay del producto, que luego llevan a las estanterías para que la gente escoja la que más le provoque y se ajuste a su bolsillo. El detalle es que en la mayoría de las bandejas resalta como precio de referencia el del kilo de carne de primera de Bs.17,60. De los cortes más baratos se ve el hueso rojo a Bs.F. 7,90 el kilogramo y la costilla a Bs.F.10,15. También se observan precios como Bs.F. 29,90 el kilo de solomo de cuerito y Bs.F. 39,50 el de lomito.
Otra cosa puede verse en carnicerías, abastos y mercados, donde el producto se muestra entero en las neveras y, aunque en letra chiquita o grande se muestren los precios regulados, el producto se vende muy por encima, ni hablar de los cortes liberados, donde el cielo es el límite.
TODO NORMAL
Eduardo Samán, presidente del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios (Indepabis), asegura que el mercado está abastecido en su totalidad, salvo casos puntuales como caraotas negras, lentejas y café. Asegura que las 'negritas' sólo se consiguen en los mercados municipales que Pdval y Mercal surten y considera que el caso de la lenteja no es tan grave dado que su consumo no es elevado. Se ha detectado, además, que los importadores venden el grano a los buhoneros, colocándose al margen de la regulación.
Con el café estaría ocurriendo que el margen que reciben los detallistas por parte de las torrefactoras es tan bajo que no cubre los gastos administrativos y por eso han dejado de ofrecerlo.
Samán dijo que también se está dando acaparamiento del grano verde para crear sensación de escasez y lograr un precio mayor al fijado, así como el contrabando de extracción. Sin embargo, en supermercados pueden verse distintas marcas del producto.
Aseguró que hay excedente de pollo nacional y cerdo y respecto a la carne comentó que hay suficiente abastecimiento, pero 'no hemos logrado que se venda al precio regulado', aunque reconoció que los negocios más formales como las cadenas de supermercados, obligadas a entregar facturas, se ciñen a los precios oficiales.
Informó que se intensificarán los operativos de fiscalización en carnicerías con el apoyo de la Confederación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Venezuela (Confagan), a través de brigadas de voluntarios, para 'combatir' a mayoristas e intermediarios, donde -según observa- se presenta el problema de sobreprecio.
Al respecto, expresó que quien vende por encima es porque compra por encima; de allí que serán revisados los eslabones superiores de la cadena. Caso semejante el de los mayoristas de productos como el arroz, quienes -consideradeberían vender por debajo del precio regulado para que el detallista pueda colocar el producto al precio de Gaceta Oficial. Pero la realidad es que expender el producto al precio máximo de venta al público deja al detallista sin mucho margen de maniobra.
Es algo que afecta principalmente a los sectores populares, tal como admite Samán, quien agregó que para minimizar el impacto existen programas de abastecimiento del Estado como Mercal y Pdval.
Samán asegura que se trata de un problema ético el que industrias y mayoristas no tengan responsabilidad con la sociedad en una situación de crisis mundial de alimentos y no sacrifiquen ganancias para que la comida llegue al pueblo a precios accesibles.
Por ello cree que el que algunos comercios burlen la regulación oficial no debe ser visto como ineficacia del control de precios, sobre todo cuando el Estado subsidia la energía, el combustible y los fertilizantes. REGRESAR |
| Fecha publicada: 16/09/2008 Fuente: El Mundo Tema: comida
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