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La mayoría de los restaurantes de la capital paga la carne que les venden los proveedores y mataderos al doble del precio regulado en Gaceta Oficial.
Para poder cubrir los costos y mantener el margen de ganancia, los establecimientos venden caro el plato terminado.
El consumidor debe decidir si prefiere ir a un local especializado, comer un buen corte y pagar una factura jugosa, o ir al supermercado y preparar la comida en casa.
El reporte del Banco Central de Venezuela sobre la variación de los precios al consumidor refleja que el rubro de restaurantes y hoteles se incrementó en un año 56,7% en la región capital. Los costos que tienen que asumir los restaurantes por mano de obra, pago de alquiler, impuestos nacionales y municipales, servicios públicos, precios de materia prima y alimentos, entre otros, ha encarecido el menú en todos los establecimientos.
Los restaurantes especializados en carnes no escapan de la inflación. El incremento de 50% en promedio que experimentó la carne de res en toda su estructura (ganado vivo, carne en canal y producto al consumidor) impactó el costo de los alimentos preparados. Muchos establecimientos ya estaban pagando el doble por los cortes más comerciales -solomo de cuerito, punta trasera, lomo y lomito- que se venden libremente hasta en 40 bolívares fuertes en algunos frigoríficos.
Por los cortes regulados como ganso, chocozuela, pulpa negra y muchacho redondo, algunos comercios pagan a supermercados y frigoríficos 35 bolívares fuertes por kilo para reservar el producto. Una comida servida, compuesta por un bistec de ganso acompañado de arroz, ensalada y otro contorno supera los 73 bolívares fuertes.
Pero a pesar de esta situación las ventas se mantienen estables. En Venezuela, el consumo de carne se ha incrementado de 15 kilogramos por persona al año en 2003, a 20,5 kilos en el primer semestre de 2008.
Los dueños de los restaurantes explicaron que sólo cuando es muy reciente el aumento de los precios de la carne la clientela disminuye, aunque poco, pero por ende, las ventas bajan. Pero al pasar de los días la situación se normaliza y la afluencia de clientes aumenta de nuevo.
'Este tipo de restaurantes tiene clientes fijos y aunque se molesten por los precios, algunas veces con razón, continúan viniendo porque es un hábito para celebraciones, negocios y hasta para salir un poco de la rutina', señaló el encargado de un restaurante especializado en parrilla.
Las preferencias de los consumidores varían. Afirman que cuando van a estos locales buscan la mejor calidad y no repetir los platos que usualmente consumen en sus hogares, en vista de que están pagando precios muy altos.
Sin embargo, las personas que comen en restaurantes más económicos para hacer rendir el dinero suelen elegir en el menú las milanesas o las arepas con carne mechada, cuyos precios son más asequibles.
Precios con calidad.
La carne es uno de los alimentos que ofrece mayor variedad. Existen alrededor de 18 cortes, que se diferencian en su valor, calidad y en su precio. Entre estos destacan la punta trasera, el solomo de cuerito y el lomito, entre los más solicitados por los clientes, según los encargados de los restaurantes. Y se sirven de distintas maneras.
Los precios de cada uno de estos cortes también dependen de la ubicación del local y de la calidad de sus productos.
En el Parador de Caurimare una punta trasera para tres personas cuesta 164 bolívares fuertes; en el Vistarroyo 73,50 bolívares fuertes, pero para dos comensales, y el Amazonia Grill 69 bolívares fuertes por persona. Los tres locales quedan en el este de Caracas y sus precios no incluyen ni bebidas ni otros platos como ensalada y entradas. También son solicitados el muchacho redondo, la pulpa negra, el ganso, la paleta, el papelón, el muchacho cuadrado, la chocozuela, el pollo de res, el lagarto con hueso, el pecho y las costillas.
En el Amazonia Grill se puede elegir entre cortes que pocos restaurantes tienen: el llamado sirlón presidencial, por ejemplo, que tiene 4 cortes en una sola pieza: lomito, solomo, punta trasera y ganso. El precio varía entre 80 y 90 bolívares fuertes aproximadamente.
También incluyen en la carta el bifé de chorizo, que cuesta 85, y el sirlón pequeño, por 68 bolívares fuertes. En el Vistarroyo, un plato con solomo, punta trasera y ganso, para 4 personas, cuesta 147,50 bolívares fuertes.
En El Budare, situado en la urbanización Las Mercedes, también en el este de la capital, el churrasco que se saca del solomo cuesta 49 bolívares fuertes. El bistec de solomo 37, la milanesa de lomito 62 y las arepas de carne mechada, que se obtiene de la falda, entre 15 y 17 bolívares fuertes. REGRESAR |
| Fecha publicada: 20/09/2008 Fuente: El Nacional Tema: comida
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