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Los sistemas de televigilancia o de vigilancia electrónica navegan entre dos aguas. Por una parte, nadie discute su efectividad para monitorear zonas públicas críticas, pero también surgen preocupaciones por la privacidad, que los ciudadanos puedan sentirse bajo el escrutinio de un 'gran hermano' orwelliano.
'Pese a estas contradicciones, las autoridades están obligadas a velar por la seguridad de los ciudadanos', dice Samuel Yecutieli, presidente de Meltom Technologies, una empresa que desplegó un sistema de televigilancia en Maracay, encomendado por la Gobernación del estado Aragua.
Para la vigilancia de áreas públicas, agrega Yecutieli, la tecnología digital está siendo muy utilizada porque permite una evaluación de sucesos en tiempo real para una rápida toma de decisiones.
'En un sistema de seguridad ciudadana es vital el uso de cámaras móviles y fijas. El diseño de la propuesta variará de acuerdo con las necesidades del proyecto y de la infraestructura de la ciudad'.
Desde cada lugar seleccionado como objeto de televigilancia, las imágenes se transmiten a un centro de comando y control, CCC, desde donde se coordinan todos los eventos relacionados con las emergencias que ocurren en cada sitio vigilado.
La infraestructura. Entre las áreas por proteger, en el caso del proyecto desplegado en Maracay, se designaron intersecciones y redomas críticas; áreas de alto tránsito; ubicaciones en edificios de importancia y áreas de alto riesgo para la ciudadanía, señala Yecutieli. 'En el centro de control se dispone de los sistemas necesarios para procesar la información y reaccionar de manera coordinada'.
En los lugares designados se instalan postes de control, los cuales están equipados con cámaras tipo domo (móviles) y fijas, un intercomunicador para comunicaciones con el CCC y parlantes para vocería pública.
Después de evaluar costos de diversos proveedores de telecomunicaciones, se diseñó e instaló una red inalámbrica propia para enlazar los lugares de control con el CCC, con suficiente ancho de banda (15 megabits por segundo) para la transmisión nítida del video digital al CCC.
De las tres cámaras fijas y de la móvil de cada punto de control se transmiten las imágenes y se almacenan con el añadido de los datos de lugar, fecha y hora que van a permitir posteriormente la consulta de cualquiera de las grabaciones. Tres turnos de operarios -escogidos entre los más jóvenes de la policía localse encargan de seguir las diferentes secuencias.
Los operarios cuentan con la asistencia de oficiales con gran experiencia, para consultas de situaciones sospechosas y en la transmisión de órdenes, quienes patrullan en caso de un incidente.
Como es imposible seguir con detalles el video producido continuamente por las diferentes cámaras, el material audiovisual almacenado sirve para una revisión posterior en el caso de una averiguación por robo u homicidio, aun si el incidente no es captado directamente por las cámaras.
Voluntad política. Un proyecto de este tipo no está divorciado de los aspectos políticos -'Política con p mayúscula', aclara Yecutieli-. Si las autoridades bajo cuya jurisdicción se va a desplegar un sistema de televigilancia no apoyan completamente el proyecto -el gobernador o el alcalde respectivo, por ejemplono hay ninguna posibilidad de que se concluya con éxito, acota el presidente de Meltom Technologies.
En cambio, en una zona donde la seguridad mejora, gracias a un sistema de televigilancia adecuado, se recupera gradualmente la tranquilidad de la ciudadanía y se crea un clima propicio para atraer inversiones. 'Aquí la tecnología es una herramienta para recuperar los espacios públicos'. REGRESAR |
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