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| Desde que Rafael Isea, cuando era ministro de Finanzas, cometió la barbaridad de anunciar una tasa de inflación de 11% para 2008, pasando por Haimad El Troudi, quien la cifró en 19,5%, hasta la reciente declaración del ministro Alí Rodríguez, donde la sitúa en 27%, no se ha visto una acción contundente para detener la espiral inflacionaria que azota el bolsillo de los trabajadores. Más allá del cierre de un negocio, las autoridades económicas están a la defensiva frente a la inflación. El Banco Central tampoco ha tomado en serio la inflación, y sus autoridades parecen haber perdido el norte al descuidar sus funciones como guardianes de la estabilidad de los precios en Venezuela... La inflación siempre es una responsabilidad de las políticas monetaria y fiscal, así de simple. Lo grave del asunto es que, con una inflación creciente, el salario se deteriora. La inflación entre agosto de 2008 y agosto de 2007 sugiere que los precios han subido 34% y este aumento es más notorio en el caso de los alimentos con un alza que supera 50%, no obstante los subsidios que otorga el gobierno. No hay presupuesto familiar que soporte este incremento de los precios de los bienes y los servicios. Frente a un aumento salarial para este año cifrado en 25%, los salarios se recienten, expresado ello en una merma de su poder de compra. REGRESAR |
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