Para el comisario José Ramón Lazo Ricardi, director por muchos años de la extinta Policía Técnica Judicial, ahora Cicpc, el problema de la inseguridad no tiene solución en el corto plazo y todo cuanto se haga sólo permitirá correr la arruga, maquillar el problema.
'El problema de la seguridad se va incrementando con el pasar de los días y está afectando a toda la colectividad por igual. Nada de lo que hagamos en el corto plazo podrá detener y eliminar el problema, pues no pasarán de ser paños calientes, medidas espasmódicas', refirió el ex jefe policial.
Y no es que Lazo Ricardi sea un pesimista empedernido, sino que defiende la corriente del pensamiento criminológico que apunta hacia el combate de las causas, las raíces.
'No se han tomado las medidas necesarias. Se hacen esfuerzos por combatir los efectos del problema, pero nada se hace para combatir con energía las causas, los orígenes. De esta forma, jamás vamos a solucionar el problema', enfatiza.
Un poco para darle fuerza a su planteamiento, el ex jefe policial hizo un recuento de algunas de las cosas que, hasta ahora, han hecho los diversos gobiernos para enfrentar la situación.
'Se ordenan operativos, se colocan alcabalas y puntos de control; se aplican razias, hay delincuentes detenidos ypuestos a la orden de los tribunales, otros son abatidos en enfrentamientos con los cuerpos de seguridad. Todo esto, evidentemente, baja el delito en las zonas específicas donde son aplicadas estas medidas; pero es imposible mantenerlas en el tiempo y cuando la policía se marcha del lugar, cuando las autoridades bajan la guardia, los delitos se disparan nuevamente'.
Ajá, y entonces ¿qué hacemos? Es un problema difícil.
Hay que tomar medidas a más largo plazo. Hay que dedicar todos los esfuerzos en ese sentido y lograr que participen todas las instituciones. Tenemos que dedicarle tiempo a las familias. Analizar qué es lo que está pasando en los hogares, qué los está afectando, y comenzar a trabajar en función de enmendar la situación. Tenemos que atender de manera especial a la juventud, no podemos dejarla a la buena de Dios. Comenzar a trabajar con los niños. Diseñar planes específicos, dirigidos. Darle más fuerza a lo que se hace en materia cultural, deportiva, en inculcar y reforzar los valores.
En vez de incautar haciendas y donarlas para la producción agrícola, deberían ser destinadas a la construcción de granjas para crear centros para educar a nuestros muchachos. Esos niños que uno ve deambulando por las calles indudablemente son el caldo de cultivo para la delincuencia en el futuro'.
A juicio del ex jefe policial, en esta titánica tarea deben participar todos los docentes del país, los sociólogos, los trabajadores sociales, la Iglesia, los medios de comunicación, todos los ministerios involucrados directa o indirectamente con la problemática, organizaciones no gubernamentales, es decir, toda la sociedad.
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