En medio de la caída de las bolsas del mundo los inversionistas optaron por vender los bonos de países emergentes y refugiarse en activos considerados como más seguros.
El Global 27, bono más transado entre los títulos venezolanos, sufrió una baja desde 80,7% de su valor hasta 76,5%, mientras que el que expira en 2028 cayó desde 72,6% hasta 69,5%, según datos de Bloomberg.
En promedio, los diferenciales de la deuda emergente sobre sus similares del Tesoro estadounidense, una medida clave de la aversión al riesgo, se ampliaron 33 puntos básicos a 412 puntos base, según Reuters.
Este entorno, explican analistas, complica el financiamiento para países suramericanos. REGRESAR |