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Philippe Toledano es francés pero tiene al menos 40 años en Venezuela. En ese tiempo no ha hecho más que contribuir con un país que considera suyo. Trabajó en Bolívar Films apenas llegó; ha sido productor, director, y fue uno de los que contribuyó en 2005 a lograr la ansiada Ley de Cinematografía Nacional.
Este 9 de octubre se comenzará a proyectar en las salas de la Cinemateca Nacional un excelente documental suyo titulado, La edad de oro del cine venezolano que, en sus dos partes (años 70 y 80), resulta revelador, pues retrata los tiempos del verdadero boom de la producción nacional en celuloide. Toledano compartió la dirección con el joven Sergio Marcano.
El entrevistado reconoce que hay un buen momento en el cine venezolano actual. Se considera un hombre de buen humor, pero lo saca de sus casillas el que no haya un mayor esfuerzo por parte del Estado por recuperar y mantener la memoria audiovisual del país. 'Hay centenares de películas pudriéndose', dice, al tiempo que recuerda que restaurarlas costaría la décima parte de lo que cuesta un avión de guerra.
Pero hay otras cosas que inciden en el humor de Philippe Toledano...
-Del cine venezolano lo que me asombra es por qué no hay más películas conectadas con la realidad política actual, por ejemplo. Yo siento que es un tema inagotable y he visto muy pocos cineastas tocándola -aparte quizás de Carlos Azpúrua. Quizás hay historias que podrían ser más originales también. Tenemos un gran problema que es el guión.
-Se suele decir que el cine venezolano es pura violencia, drogas, prostitución... pero al ver las películas taquilleras de la historia, todas han tenido estas temáticas ¿Por qué la leyenda?
-Hay mucha ignorancia. La gente habla del cine venezolano sin haber visto la mayor parte de las películas, entonces te dan un juicio definitivo, y te dicen: 'Es así, yo no voy a ver una película venezolana, porque es puras groserías, putas y malandros', pero es falso, hay muchísimos otros temas. Quizás el primer público reacciona más rápido a una película de malandros, entonces se llena el cine más tiempo, por eso los exhibidores defienden más estas películas, que lo que defenderían una diferente. Aunque Simplicio (Franco Rubartelli) funcionó magníficamente bien... Macu (Solveig Hoogesteijn) funcionó muy bien& Por otra parte, no hay que olvidar que este es un país donde hay muchos malandros y mucha violencia, no de ahora, sino de siempre, entonces que eso se refleje en alguna de esas películas es completamente normal.
-También se dice que el público venezolano no apoya su cine...
-No es verdad. Nosotros coprodujimos en una época, Sicario (José Ramón Novoa) y se llenó. Volviendo al tema, como hay películas que arrancan más rápidamente entonces el exhibidor y el distribuidor recuperan más rápido su dinero y efectivamente a veces, son películas violentas, de malandros o prostitutas, las otras son más lentas. Pues hemos constatado que hay un poco de mala fe, la quitan cuando ya han recuperado su inversión los exhibidores y distribuidores, cuando quizás dejándola un poco más la película arrancaría.
-Aunque con la Ley de Cine eso ha cambiado ¿no?
-Sí. Yo pasé muchas horas en la Asamblea Nacional peleando por esta Ley, pasó incluso por consenso y eso es formidable. Tadavía por razones complicadas, falta el Reglamento.
-¿Por qué se ha tardado tanto la promulgación del Reglamento?
-Esta Ley fue hecha por un grupo de gente que trabajamos sin parar, se invitó a consulta a toda la gente interesada en la Ley, los técnicos, cineastas, distribuidores, exhibidores, canales de televisión pública y por suscripción. ¿Qué pasó?, toda la gente que no participó comenzó a decir que la ley era mala, desde cineastas hasta la televisión, y por eso se volvió a bloquear un poco la discusión.
-Las opiniones están divididas en torno a la Villa del Cine ¿Usted qué piensa en torno a la productora estatal?
-Yo no hablo de las cosas que no conozco. Lo poco que se de la Villa es que quizás no han sabido administrar la gran cantidad de dinero que han tenido con mucha eficiencia, nosotros sabemos que hay películas que han pasado presupuestos de una manera criminal, que han filmado seis semanas adicionales cuando eso es impensable. Quizás hay en la Villa del Cine gente con buenas intenciones, mas no con la formación necesaria para administrar un organismo tan difícil. Pero aunque sea quizás un paso imperfecto -como la Ley- es un paso. La Villa del Cine existe, no pueden decir que no están los gremios, porque hay una gran cantidad de nosotros que están en la Villa: yo no estoy, pero está Luis Alberto Lamata, Chalbaud, César Bolívar... hay una larga lista de gente, decir que no estamos es una mentira... no estamos quizas a nivel formal, pero sí hay cineastas allí.
-¿Por qué ese intento de algunos sectores de borrar la historia y decir, 'Nosotros inventamos el cine, ahora es cuando se vive el '? boom
-Cuando yo leo la entrevista del muchacho que hizo Secuestro Express (Jonathan Jakubowicz) que cuenta que el cine venezolano empezó por él, me río. Primero, eso es ignorancia pura, no conoce la historia, el cine de su país. El cine no comienza con Secuestro Express. Entonces en realidad es ignorancia y el ego de la gente de pensar, 'Yo soy el mejor y después de mi el diluvio y antes de mi no había nada'. Es un poco infantil, sabemos que este es un arte que se reproduce cada día.
-De parte del Estado también se intenta hacer creer que el es ahora...boom
-Hay una realidad: hay más medios para hacer películas, es verdad, gracias a Farruco (Francisco Sesto, ex ministro de la Cultura) ha habido mucho más dinero y sin dinero no hay cine. Yo pienso que no es un mal momento para el cine, con la Ley Resorte que obliga a los canales a producir con los productores independientes -que no funciona como debería, pero empezó a funcionar-, con la Ley de Cine que efectivamente es mejorable, hay que sacar un primer reglamento y pensar que sacaremos otro cuando haga falta. Pero hay que empezar ya a poner en acción los artículos más importantes de esta Ley como los que nos permiten beneficiar a los privados que hacen aportes a los cineastas.
-¿Qué otras tareas pendientes tiene el cine venezolano?
-Desarrollar un cuadro de salas independientes de verdad, y dos, desarrollar la parte débil del cine venezolano, que son los guionistas, desgraciadamente nos hacen falta más guionistas historias nuevas, diferentes...
-¿Y la recuperación y mantenimiento de la memoria audiovisual del país?
-Yo pienso que un Estado que tiene tanto dinero puede hacer varias cosas a la vez. Creo que no hay prioridad: la creación, que es vital; la conservación de lo que estamos haciendo, porque da pena; y la red de salas, que es importantísimo, si no, vamos a caer siempre en las garras de los que están asociados con los distribuidores estadounidenses que siempre van a defender a Rambo más que a Jericó.
-¿Siente que hay libertad de creación para los cineastas en este momento?
-Si yo tuviera un proyecto que me hubieran rechazado diría que sí, pero no lo sé. No tengo la impresión de que haya censura, de repente soy ingenuo. Quizás hay autocensura, que es lo que me sorprende de parte de los cineastas venezolanos, que no hayan más películas de lo que está pasando, aquí tu no te aburres un solo día. REGRESAR |
| Fecha publicada: 06/10/2008 Fuente: El Universal Tema: cultura
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