La Bolsa de Valores de Caracas se ha mantenido casi invariable estos días, ajena a una semana de turbulencias y pérdidas en los mercados mundiales, arrastrados por la crisis financiera y a la espera del plan de rescate de Washington.
Con un descenso mínimo del 0,28 por ciento durante la semana pasada, el parqué venezolano se reivindica como un caso atípico en la región latinoamericana, después del pasado 'lunes negro', cuando el desplome de Wall Street contagió a todos los mercados de la región.
La plaza caraqueña, en la que sólo cotizan papeles locales, fue la única que terminó la semana en terreno positivo en la región, con un alza del 0,36 por ciento.
Este viernes, el mercado caraqueño cerró con subida del 0,24 por ciento, en una jornada en la que importantes plazas regionales cayeron arrastradas por Wall Street, pese a la aprobación final del plan de rescate del Gobierno estadounidense.
El corro de Caracas, instalado en una sala no mayor de 80 metros cuadrados en el centro capitalino, pasó la jornada del 'lunes negro' sin mayores sobresaltos y continuó ajeno a la realidad bursátil mundial.
No más de diez inversores se pasean durante la jornada por la sala y observan las pantallas que registran las operaciones de las cerca de 40 empresas que cotizan en esa bolsa.
En la bolsa caraqueña no se presencian las tradicionales imágenes de gente vestida de traje que grita por teléfono órdenes de compra y venta, sufriendo el estrés de un trabajo agotador psicológicamente.
Los dos ordenadores que hay en la sala están accesibles para todos los inversores, quienes con un solo click pueden visualizar al instante qué está pasando en la bolsa de la potencia petrolera, que no registra más de una media de cien operaciones al día.
El pasado lunes, cuando los mercados mundiales se desplomaron, el valor de las operaciones en la Bolsa de Caracas fue de 816.000 dólares, el menor de todo Latinoamérica, una situación habitual.
Estas cifras contrastan con los 2.742 millones de dólares que negoció Sao Paulo, los 610 millones de México, los casi 128 millones de Buenos Aires, los 81 millones de Santiago de Chile, los 52 millones de Perú o los 33 millones de dólares de Colombia.
José Castro, uno de los inversionistas que acude 'de vez en cuando' al parqué caraqueño, declaró a EFE que a pesar del pequeño volumen de negocios que se registra es posible ganar 'hasta un 60 por ciento' anual con la compra acertada de una acción.
'No hay grandes capitales extranjeros' en el país, dijo, al tiempo que coincidió en señalar que la bolsa caraqueña 'está blindada', porque el cambio oficial de divisas 'está fijado'.
'Electricidad de Caracas hace seis meses que no se negocia', señaló, si bien la empresa sigue presente en la lista de las cotizaciones, sin registrar variación alguna.
La eléctrica, nacionalizada el pasado año por el Gobierno del presidente Hugo Chávez, dejó de cotizar en Wall Street, al igual que la telefónica Cantv, lo que, según los analistas, ha evitado un 'contagio' de las turbulencias bursátiles a la plaza caraqueña.
Después de esas nacionalizaciones, y ante el hecho de que el gigante estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) no cotiza, las empresas estrellas de la bolsa venezolana son la siderúrgica Sivensa y los bancos.
Entre ellos destaca el Banco de Venezuela, propiedad del Grupo Santander, que negocia su venta al Estado venezolano; el Banco Provincial, propiedad del también español Grupo BBVA; y el Banco Mercantil.
El presidente de la Bolsa de Valores de Caracas, Víctor Flores, aseguró que la plaza venezolana no debe temer los efectos de la crisis financiera mundial y dijo que esta se mantendrá 'sólida y fuerte' debido a la desconexión de los mercados de capitales extranjeros.
'No hay razones para preocuparnos por un coletazo financiero, para nada', aseguró, al tiempo que destacó que la bolsa representa una 'oportunidad de oro' para fomentar el ahorro interno del país. REGRESAR |