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Con mucho esfuerzo, Jonathan Cárdenas comenzó a estudiar Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Montalbán. Junto a él, otros 79 compañeros cursan carreras en esa casa de estudios tras integrar un Programa de Acompañamiento Académico y de erradicación del trabajo infantil que los mantienen dentro de la vida estudiantil que todo niño debe cumplir, cuando le corresponde.
Cárdenas reside en el sector Bicentenario del kilómetro 7 de El Junquito. Una familia humilde y dos hermanos que 'dejaron de estudiar', como afirma, forman parte de su realidad en Caracas. Pero sus ganas de salir adelante -y gracias a la ayuda que presta la UCAB a 1.460 alumnos de colegios de Antímano y 918 de La Vega-, han podido más que su situación económica.
A pesar del entorno familiar y sus condiciones de vida, estos jóvenes superaron una etapa difícil y dejaron atrás todos los obstáculos que se les presentaron para ser profesionales.
Ocho años lleva la UCAB en Antímano realizando todo un proceso de integración de niños a la primaria, secundaria y la universidad, bajo el auspicio mayoritario de la Fundación Telefónica (programa Proniño) y otras compañías.
En La Vega, otros diez colegios reciben el apoyo voluntario, que ofrece materiales, recursos económicos, uniformes, ayuda pedagógica y psicológica, y nivelación escolar, a estudiantes de primaria y secundaria.
En total, 8.852 niños son atendidos por diferentes causas entre Antímano y La Vega, informó Mercedes Morales, directora de Proyección a la Comunidad de la UCAB. Otros 1.085 reciben ayuda en Petare.
Trasladarse en jeep, camioneta o metro no ha sido impedimento para que estos jóvenes estudien. 'En la secundaria recibimos asesoría psicológica y económica para estudiar. Nos preparan en habilidad verbal y numérica para entrar a la universidad y establecer nuestro proyecto de vida', indicó Freddy Santaella, estudiante de Ingeniería de Telecomunicaciones, quien vive en Ruiz Pineda. En su trayectoria escolar, Santaella recibió meriendas, guías y útiles escolares para llegar a la UCAB. Dos de sus hermanos desertaron del sistema escolar y sólo cursaron estudios hasta sexto grado. Esta experiencia lo llevó a orientar a uno de ellos para que estudiara computación.
'Es como devolver con ayuda lo que nos han dado', indica Santaella, quien junto a su compañero de Antímano, Jhorsmil Guaicamacuto, de Comunicación Social, pasarán a formar parte del voluntariado que colaborará con otros niños para que se integren al colegio.
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| Fecha publicada: 09/10/2008 Fuente: El Universal Tema: educacion
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