Según el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben S. Bernanke, y sus colegas mundiales combaten la peor crisis financiera desde los años treinta del siglo pasado, un peligro se alza mayor cada día: la deflación.
Con el resquebrajamiento de los mercados de activos, la mayor caída de los precios de las materias primas en 50 años y la restricción de los préstamos en los bancos, se están dando los ingredientes para un periodo sostenido de precios menguantes. Si bien la inflación continúa preocupando a muchos estrategas monetarios a los pocos meses de haber llegado a su apogeo los precios del petróleo y los alimentos, el peligro es que fracase la serie de programas de rescate y estímulo que las autoridades han elaborado, y que los precios empiecen a caer por toda la economía.
'Al fantasma de la deflación podrían sacarlo del armario nuevamente en los meses venideros'', dice Joerg Kraemer, economista jefe de Commerzbank AG en Londres.
Ya es más que probable que haya una recesión mundial, y la contracción del crédito despierta recuerdos de la pugna de diez años que Japón tuvo con la deflación en los años noventa.
La Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el Banco de Canadá y el Riksbank de Suecia redujeron los tipos de interés el 8 de octubre, de manera coordinada sin precedentes, para atenuar los efectos económicos de la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. El Banco de Japón, que no participó de la maniobra, dijo que respaldaba la medida.
La decisión de la Fed llevó su tasa de referencia a un 1,5por ciento. La tasa principal del BCE es ahora de 3,75 por ciento; la de Canadá bajó a un 2,5 por ciento, y la de Suecia, a un 4,25 por ciento. China redujo las tasas de interés por segunda vez en tres semanas, la principal a un 6,93 por ciento.
Una deflación puede sobrevenir de esta manera: los bancos del mundo, habiendo depreciado por US$588.000 millones sus activos tóxicos -sobre todo las obligaciones vinculadas con hipotecas- limitarán aún más el flujo de crédito, lo que a su vez frenará el crecimiento. Esto hará bajar aún más los precios de los hogares, con lo que se producirán pérdidas adicionales y los bancos se pondrán más reacios todavía a prestar dinero.
Según la crisis crediticia empeore, las empresas hallarán casi imposible subir los precios.
'Un ciclo deflacionario vicioso'' podría entonces darse, dice Tony Tan, vicepresidente de Government of Singapore Investment Corp., un fondo de riqueza soberana que administra más de US$100.000 millones.
'No cabe duda de que estamos más preocupados por la deflación que por la inflación'', dice David Owen, economista europeo jefe en Dresdner Kleinwort Group Ltd.
La Fed ya ha respondido a un susto deflacionario en esta década. Al aproximarse la inflación a un 1 por ciento en el 2003, el entonces presidente del banco central estadounidense, Alan Greenspan, cortó su tasa a un 1 por ciento, la más baja en 45 años, y la mantuvo así por un año, lo que, según ciertos críticos, propició el auge de inmuebles y crédito que ahora se está revirtiendo.
Esta vez la crisis se centra en un sistema bancario cada vez más disfuncional que quizá no pueda seguir haciendo los préstamos que facilitan la actividad económica. Tal retroceso, combinado con un crecimiento menguante y los precios descendientes de los activos y las materias primas, aumenta la amenaza de que haya una deflación, dice Owen.
Alarmados por el colapso de Lehman Brothers Holdings Inc. y otras entidades financieras, los bancos están limitando el acceso al crédito. La tasa ofertada del mercado interbancario de Londres, o Libor, que se cobran entre sí por préstamos a tres meses en dólares, subió a 4,75 por ciento el 9 de octubre, lo máximo desde diciembre.
No todos los economistas comparten la perspectiva sombría de Owen. Algunos dicen que Bernanke y otros responsables de bancos centrales han aprendido las lecciones de Japón y la Gran Depresión y que por tanto harán todo lo necesario para evitar mayores dificultades.
Un ex gobernador de la Fed, Lyle Gramley, dice que si bien la deflación es un peligro, 'si fuéramos a caer en una recesión muy pero que muy prolongada, y nadie hiciera nada al respecto'', él no se preocupa, porque confía en que la Fed tomaría medidas 'sumamente enérgicas'' REGRESAR |