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| El endurecimiento de las condiciones actuales del negocio bancario ha obligado a las entidades a tratar de maximizar la rentabilidad de la relación con sus clientes. Frente al margen del producto, el nuevo enfoque reside en la rentabilidad global por segmentos de clientes. Para ello resulta imprescindible tanto disponer de potentes herramientas de análisis como saber cómo utilizar la información que facilitan. Existen diversas mediciones de la rentabilidad, cada una de éstas refiere los rendimientos de la empresa con sus ventas, activos, capital o su valor accionario. Como grupo, estas medidas permiten al analista o cliente bancario evaluar las utilidades de la empresa en referencia a un determinado nivel de ventas, o de activos, o de la inversión de los accionistas o al valor accionario Indicadores más comunes Los indicadores de rentabilidad más comunes exigidos por la mayoría de las Superintendencias de Bancos son: Utilidad Líquida/Patrimonio Promedio: Que mide el nivel de rendimiento del patrimonio del instituto, una vez efectuadas las transferencias necesarias para apartados. Utilidad Líquida/Activos Promedio: Mide el nivel de la capacidad generadora de rentas del activo de la entidad, guardando su cuantía estrecha con la calidad o con la capacidad de retorno de este último. Ingresos Financieros por Cartera de Crédito/Cartera de Crédito Promedio: Mide el grado de rendimiento promedio de la cartera de crédito generado durante el ejercicio. Este indicador está estrechamente vinculado al carácter líquido de la cartera. Ingresos Financieros por Inversiones/ Inversiones Promedio: Mide el rendimiento obtenido por la entidad en sus inversiones en valores, tales como acciones y obligaciones emitidas por empresas públicas y privadas, respecto al volumen de recursos aplicados en la adquisición de éstos. Margen Financiero/Activo promedio: Cuantifica el margen financiero (ingresos financieros menos egresos financieros), que ha obtenido la entidad por la intermediación financiera efectuada durante el ejercicio con respecto al saldo promedio en que se cifró el activo del instituto. Y el ROE, que es la medida más utilizada para medir la rentabilidad de las entidades financieras. Se calcula como el cociente entre los beneficios y los recursos propios, es decir, cuánto se ha obtenido con el capital invertido en la entidad. Recordando que un incremento de la rentabilidad no siempre tendrá una interpretación favorable, ya que puede haberse producido a costa de un aumento excesivo en el riesgo o de haberse consumido demasiados recursos propios, por lo que sería un aumento no sostenible. ¿Y los servicios? La calidad de servicio como estrategia de diferenciación en las empresas de servicios financieros, que en Venezuela deja mucho que desear, plantea un cambio en la actitud del personal, intentando llevarle de una cultura administrativa y burocrática a una de venta y de servicio. Una clara orientación comercial es necesaria para el personal del 'front office', el que está en contacto directo con el cliente. Las entidades financieras tienen el reto de mejorar y personalizar cada vez más el servicio que prestan a sus clientes. Los Planes de Formación para los empleados del sector bancario (el capital humano es el principal activo) en actitudes y sentimientos (saber estar), en conocimientos e información (saber para conocer), en habilidades y destrezas (saber hacer) y en hábitos y comportamientos (saber actuar) constituyen un factor estratégico, siendo necesaria la polivalencia de las nóminas para trabajar en entornos cambiantes y complejos con la máxima eficacia profesional. Lo que se debieran preguntar los accionistas Una aportación muy interesante en la manera de abordar la formación es que se hace desde la orientación a los resultados, es decir, se trata de responder a preguntas como: ¿En qué medida es rentable y contribuye al éxito competitivo el aprendizaje organizativo?; ¿Y la formación?; ¿Qué programas formativos y qué métodos son más eficaces? Es de destacar el diferenciar, por un lado, los mecanismos que favorecen el aprendizaje organizativo y, por otro, los métodos de evaluación de los programas formativos como última fase de aplicación del plan de formación. La tecnología aumenta la rentabilidad La aplicación a los ATM y el servicio de home banking, generan una mejora en la rentabilidad bancaria. ¿Sabía que en Suecia los ATM tienen botones muy grandes? ¿Por qué? Para que puedan ser utilizados en invierno sin quitarse los guantes gruesos. Esto que parece evidente y obvio no lo es tanto si el diseño de un ATM no se realizó pensando en el contexto de uso concreto. Necesidades como ésta -y muchas otras no tan evidentes, de carácter físico o cognitivo- de adaptación de la tecnología a las necesidades de sus usuarios específicos pueden detectarse mediante estudios de usabilidad y generar un incremento en la rentabilidad de las empresas. La usabilidad es una disciplina y un método asociado que estudian y evalúan en qué medida un servicio, sistema, producto u objeto tiene las siguientes propiedades: Facilidad de ser aprendido. Eficiencia. Recordabilidad. Baja tasa de errores y Satisfacción. Casos muy exitosos han obtenido un incremento de 100% en la tasa de ventas, 150% de incremento en el tráfico del sitio, 161% de incremento de la productividad y performance de los usuarios o 202% en la usabilidad de funcionalidades específicas. La rentabilidad en Venezuela En nuestro país la rentabilidad no es nada complicada, cobrar lo máximo y pagar lo mínimo. De esa manera, según las últimas estadísticas de Sudeban, correspondientes al mes de agosto, el ingreso promedio del sistema bancario por la cartera de créditos se situó en el 23,48%. Las inversiones en títulos valores rentaron el 11,47%, mientras que los gastos financieros, es decir lo que le pagaron las instituciones a los depositantes, se ubicó en el 15,83%. Con otros ingresos, además de las comisiones cobradas, la rentabilidad del sistema bancario, calculada ente el resultado neto y el patrimonio promedio llegó al 28,43%. Los más rentables El primer lugar lo ocupa Baninvest, pero eso es producto de maniobras financieras, ya que sus gastos financieros se sitúan en el 92,39%. De allí que los cinco primeros seis lugares los ocuparon: Venezolano de Crédito, Exterior, Citibank, ABN, Helm Bank y Provincial, cinco extranjeros y un banco venezolano. Ingresos y gastos Obviamente una materia es el rendimiento de los activos y la otra, la magnitud de los ingresos y los gastos, como si fuera una fábrica, las ventas brutas, los gastos y los costos. La banca comercial y universal, en los dos meses del segundo semestre, había logrado ingresos financieros por Bs. 5.735 millones, 18% provenientes de las inversiones en títulos valores y el 78% originados de la cartera de crédito. Los gastos financieros se ubicaron en Bs. 2.986 millones, que representaron el 52,06% de los ingresos financieros y de otra parte, los gastos de transformación, que incluyen la nómina, los gastos generales y los aportes a FOGADE y SUDEBAN, totalizaron Bs. 2.105 millones, que representaron el 36,72% de los ingresos financieros, con lo cual ambos gastos sumaban el 88,78% de los ingresos financieros en promedio. Los que en peor situación se hallaban eran los bancos de desarrollo, en los que los gastos llegaban al 162% de los ingresos, debiéndolos cubrir con el cobro de comisiones y el la banca privada, los de peor comportamiento fueron Total Bank, Banorte e Inverunión. Los más rentables: ABN, Provincial y Venezolano de Crédito. En la banca del Estado, por supuesto que el Banco Industrial y el Banco del Tesoro, no tienen nada que buscar como negocios. ✍ R.D. [email protected] REGRESAR |
| Fecha publicada: 15/10/2008 Fuente: Reporte Tema: economia
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