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La raya amarilla es el punto meta, con el tumulto de usuarios en el andén de Plaza Venezuela ni siquiera es posible verla. Jueves, 7:30 am. '¡Coño! ¿Hay un mitin?', piensa en voz alta un hombre trajeado, quien se resigna pronto a las arrugas y da brazadas para abrirse paso entre la marea de gente. Calor, dos codazos, varios pisotones y un empujón que no se aguanta. 'Tranquilo, pana, que si no te empujo yo te empuja otro', le dicen.
La 'hora' pico comenzó hace ya dos horas. Todo el andén son cuerpos apretados que vienen de la transferencia de El Valle, de Las Adjuntas; de arriba y de abajo. El contingente de viajeros espera el tren hacia Palo Verde como si fuese el único barco en puerto. En días laborales una ciudad del tamaño de Valencia se mueve en el Metro de Caracas (2 millones de usuarios). Y está claro que aquí, en esta urbe subterránea, un pedazo de territorio cuesta tanto como en la superficie. Yolanda Rodríguez, de 1,60 metros y unos 50 kilos, forcejea para enderezar el brazo entre el montón de cuerpos, quiere apartar un trozo del andén para ella y su bolso. 'Señora, mejor quítese que la van a tumbar', le aconseja un adolescente. Después de 20 minutos, ella y el hombre del traje siguen dando vueltas en medio de la concentración de pasajeros.
'Tengo miedo. No sé qué va a pasar si esto sigue así. Anoche los usuarios empezaron a golpear un vagón que se quedó sin energía en Las Adjuntas', afirmó Rodríguez. 'En Chacao la gente se ha peleado con los trabajadores del Metro porque cierran la estación', dijo otra señora.
En el subterráneo se hace 24,3% de los viajes registrados en la ciudad, pero la espina dorsal del transporte público ya no aguanta el peso de los nuevos usuarios, quienes emigran de las colas en la superficie o son los que se conectan con el sueño de acortar el largo viaje hacia la periferia, a través del ferrocarril y el Metro Los Teques. Ni el sistema ni los usuarios soportan la congestión. El jueves, mientras en Plaza Venezuela los pasajeros brincaban las barreras dispuestas para el cierre de las escaleras mecánicas, el personal de Seguridad Integral de Palo Verde abrió la puerta de la estación (acceso José Félix Ribas) para acabar con un conato de enfrentamiento entre los que aguardaban junto a las máquinas de boletos. Tuvieron que dejarlos pasar sin pagar.
Con cierta frecuencia, se restringe la entrada a las estaciones Chacaíto, Chacao y Plaza Venezuela, durante las horas pico de las tardes cuando las colas empiezan en las escaleras mecánicas o afuera. Según informó la empresa, los operadores tienen la potestad de aplicar la medida en el resto de las paradas cuando la masa de usuarios supera la capacidad del andén.
El exceso de pasajeros también se manifiesta en el repunte de los atracos. En Capitolio, Mariana Pérez se bajó del tren con ayuda del que venía detrás.
'Tuve que decirle al señor que traía al lado: `Echese para allá porque vamos a terminar besándonos'. No sé si es que me quería robar'. A Ángel González le dieron el impulso de subida y devolvió el empujón por temor a ser asaltado. 'Ayer un operador dijo que tuviésemos cuidado con los carteristas, es increíble que ya acepten que los hay, en lugar de reforzar la seguridad'. En mayo pasado el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas indicó que una vez cada 15 días se registraban robos en el interior del subterráneo, sin contar los que no son reportados. Desde entonces, aumentó la cultura del bolso sobre el pecho.
El crecimiento está claro: el Metro es el único ejemplo de transporte de calidad, y por debajo el pasaje es 140% más barato que en los buses. De allí que, con la tarifa en 0,50 bolívares, hay quienes no tienen dinero para movilizarse de otra forma.
Yuraima López lucha como todos. Las manos, los codos, el bolso, y la vianda le ayudan a abrir un camino. Al fin, un pedazo de la barra de aluminio es para ella. Ahí duerme unos minutos. Ella baja todas las mañanas desde el barrio El Carpintero, en Petare, hasta el terminal de Palo Verde, y así paga una sola vez por el trayecto hacia su sitio de empleo, en San Martín.
Sin embargo, este día ha avanzado sólo una estación cuando escucha el anuncio que ha experimentado unas 10 veces.
'Señores usuarios, les informamos que debido a fallas eléctricas en la estación La California este tren no seguirá prestando servicio comercial'. Es viernes y son las 11:30 am, el aviso dentro de un tren recalentado por la falta de aire acondicionado tiene un efecto letal en la rutina de López. 'El problema del Metro no es que tenga mucha gente sino que estos trenes no sirven', señaló molesta.
Otros usuarios como María Rodríguez se quejan de que el sistema no esté asociado a todo el transporte público, y es la misma advertencia de los expertos en planificación urbana y movilidad. Desde El Paraíso viaja hasta Las Adjuntas, para devolverse hacia Petare en un tren más vacío. Ella afirma que, sobre todo, no se expondrá en las luchas cuerpo a cuerpo por entrar a un vagón, prefiere llegar tarde. 'No voy a dislocarme un brazo. En la compañía le propondremos al Metro que tenga un sistema para marcar la hora de los boletos, así los jefes podrán ver que uno entra a una hora fija pero no sabe cuánto va durar aquí', dijo, ya sin posibilidad de llegar a tiempo a la constructora donde trabaja. 'Ellos no son muy estrictos con el horario porque saben que con lo difícil que es moverse en Caracas se pueden quedar sin personal', acotó luego de hacer una cola de 21 minutos y ver pasar 4 trenes para tomar uno en Plaza Venezuela.
Los medios han reseñado 8 fallas eléctricas de magnitud en lo que va de año. El Metro asegura que las labores de renovación llevan varios años, y en sus 50 estaciones, el sistema dispone de 'circuitos de alimentación que están duplicados, es decir, funcionan siempre con respaldo de otro'.
La empresa admite que con 25 años de operaciones la mayoría de los equipos está cerca de finalizar su vida útil. Pero dinero no parece faltar, la compañía ejecutará 260 millones de dólares en un programa de modernización de Línea 1, que comprende renovación de vagones; electrificación de tracción y auxiliar (una alimenta los trenes para su desplazamiento, la otra es requerida para la iluminación de las estaciones); señalización; sistemas de enfriamiento y dotación de energía en caso de contingencias.
El ministro de Infraestructura, Isidro Rondón, desmintió en febrero de este año los rumores de que faltarían recursos para la construcción de la Línea 5, que conectará con Guatire y desahogará el sureste con estaciones en Chuao, Las Mercedes y el Parque Generalísimo Francisco de Miranda. Sin embargo, la compañía sabe que seguirán faltando planes para la movilización en Caracas.
Los usuarios detrás de la raya amarilla también aumentan.
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| Fecha publicada: 27/10/2008 Fuente: El Nacional Tema: transporte
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