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Adriana Bolívar, coordinadora del Doctorado de Estudios del Discurso de la UCV, lee todos los periódicos a diario y tiene archivados todos los programas Aló, Presidente. Ha contabilizado las palabras revolución y democracia en un contexto de un millón de vocablos emitidos en este espacio televisivo.
Tanto conoce el verbo presidencial que sabe como funciona su oratoria. Con rigurosidad científica lleva diez años analizando el discurso del jefe del Estado. En una investigación logró analizar 26 Aló, Presidente, entre los años 1999 y 2006, para revisar el uso de las palabras revolución y democracia. Con excepción de cuatro programas, la frecuencia del uso del término revolucionario fue mayor (84,6%) con relación a la palabra democracia.
Por cada 1.000 vocablos, democracia aparece 3 veces y revolución aparece 9,7 veces.
Bolívar destaca que a la democracia se le califica con adjetivos negativos: mala, falsa, cínica, elitista, puntofijista. La revolución, en boca del Presidente, viene asociada con valores de nacionalidad y bondad.
'Ese uso de insultos funciona como una estrategia de autolegitimación como líder latinoamericano. En un discurso de resistencia oponerse a la hegemonía de Estados Unidos, buscar la integración latinoamericana y lograr la atención de los medios, porque no hay nada que le guste más a un medio que un discurso agresor. Pero es un arma de doble filo, porque también lo deslegitima', dice al ser preguntada sobre las agresiones fuertes del Presidencia hacia otros mandatarios. REGRESAR |
| Fecha publicada: 02/11/2008 Fuente: El Nacional.com Tema: politica
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