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Las calles, bulevares, recodos de escaleras, puentes y hasta los techos de los kioscos de periódicos de muchas zonas del municipio Libertador siguen siendo atractivas para que las personas indigentes las usen como refugios.
San Bernardino, Los Caobos, Candelaria, Quinta Crespo, Los Ilustres, Coche, San Martín y avenidas como Bolívar y Panteón son algunos de los sitios preferidos por los menesterosos que, a diario, se les ve hurgando entre los botes de basura, durmiendo en los bancos o pidiendo limosnas en las esquinas. Son rostros de hombres y mujeres envejecidos por la mala vida que llevan, pero las contexturas de sus cuerpos dicen que se trata de personas jóvenes que por diversas causas (drogadicción, alcoholismo, afecciones de salud o problemas en su entorno familiar) se lanzan a la indigencia.
Triste historia. Ayer, uno de esos hombres, de aproximadamente 48 años y con severos signos de estar atravesando por una enfermedad mental, intentó lanzarse del puente Brisas del Panteón, ubicado diagonal a la Biblioteca Nacional.
El señor caminaba junto a su perro cuando, según narraron unos peatones, le dio una especie de ataque y cayó sobre la acera. Un motorizado trató de levantarlo, pero el hombre continuaba padeciendo por una tembladera. Poco después, se levantó y se subió al muro del puente y abrazó al perro. Tenía la intención de lanzarse al vacío, pero de repente apareció un paramédico de los Bomberos y éste se abalanzó con su moto -aún en marcha- sobre el señor y lo salvó.
Una vez bajo la custodia del funcionario, decía insistentemente que tenía hambre y que quería irse de este mundo. Según las pocas palabras que pudo emitir, no tiene familia y es de origen ecuatoriano. El sargento Félix García -quien lo atendió- declaró que debían llevarlo al hospital de Lídice.
Otros casos observados ayer fueron de hombres emborrachados durmiendo en las paradas, en los bancos de las plazas (donde además se asean) y en las entradas de los comercios. Por cierto, esos espacios ocupados por los indigentes lucen deplorables y huelen muy mal, debido a los rastros de orina y de la comida descompuesta que dejan a su alrededor día tras día.
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| Fecha publicada: 02/11/2008 Fuente: Últimas Noticias Tema: gobierno
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