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El apagón del 1 de septiembre dejó en evidencia la principal debilidad estructural de la red eléctrica nacional: Esta red, que recibe 74% de su alimentación de energía del Complejo Hidroeléctrico del Rio Caroní, depende de una sola línea de 800 Kv que se extiende por El Guri, en el estado bolívar hasta la frontera del estado Zulia con la región de la Goajira colombiana.
Esta línea de 800Kv tiene más de 25 años y no se le ha dado el mantenimiento adecuado por lo menos durante dos décadas, incluyendo los diez años que Chávez ha estado en el Gobierno.
Ni aunque Corpoelec logrará poner en marcha los 1.140 MW de nueva capacidad de generación prometidos por Chávez e Izquierdo antes de que finalice 2008 se mitigaría la crisis de electricidad de Venezuela, pues la red de distribución y transmisión nacional ha colapsado. Esta red está tan deteriorada que es probable que ocurran más fallas de equipos y subestaciones si Corpoelec aumenta la alimentación de energía a la misma, ya que no puede manejar una mayor carga eléctrica sin que fallen más equipos.
En consecuencia, la mejor inversión que puede hacer hoy en día cualquier hogar en Venezuela es comprar reguladores de voltaje para proteger sus equipos eléctricos y tener una provisión de velas.
Aunque ya se sabe que a Chávez le importa un bledo las angustias de la población, debería rogar para que no hay más apagones, pues esto podría acelerar el final de su régimen comunista.
Corpoelec también tiene que aumentar las tarifas nacionales, las cuales han estado congeladas desde el 2003. Pero Chávez se niega a permitir el aumento de las tarifas por razones políticas, especialmente cuando falta menos de tres meses para las elecciones de alcaldes y gobernadores de noviembre.
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